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Llegó el lunes y es momento de regresar y retomar tu rutina diaria. Te entendemos, sabemos lo que cuesta volver al trabajo después de unas merecidas vacaciones.

Si te sientes con pereza, desgano y sin energías; no te preocupes, aquí te tenemos la solución.

Antes que nada, debes reconocer que todo es un proceso. Acostumbrarte a las vacaciones no cuesta, pero si es difícil adaptarte de nuevo a tu ritmo de trabajo.

Para empezar con el pie derecho, escoge tus prioridades. En el primer día, escribe las cosas importantes que tienes que hacer y realízalas paso a paso.

Es probable que tengas muchas cosas por hacer, sin embargo debes empezar con calma. Ante la avalancha de correos electrónicos, ordena tu agenda. Si pones en practica este consejo, al final del día habrás terminado con todas las tareas que tienes pendientes.

Una de las causas principales del estrés laboral es tratar de hacer todo rápido. Tómate tu tiempo. No eres un robot, eres un ser humano que trabaja a un ritmo de tiempo determinado. No te sobre exijas, ni seas tan perfeccionista.

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Si te sientes con pocos ánimos, pon un playlist que te anime y que te saque muchas sonrisas. La música transmite y contagia. Ayúdate de ella, verás que el día se pasa más rápido.

También, es indispensable que dejes la queja en tu casa. No te quejes por todo y adopta una actitud relajada y alegre. Con esto, no solo te ayudarás a ti mismo, si no a todos tus compañeros o personas que están a tu alrededor.

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Si uno de tus propósitos es hacer más ejercicio, te sentirás con más energía y esto lo reflejarás hasta en tu trabajo. Toma mucha agua, mantenerte hidratado ayudará a tu cuerpo a deshacer todo lo que no necesita y recuperar energía.

De almuerzo come cosas livianas. No comas mucha grasa, ni cosas pesadas, esto es para evitar que te de sueño después del snack o almuerzo.

Y si tienes mucho sueño, recuerda que no hay nada que un buen café no resuelva.