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Vale la pena recomendarte el fruto de uno de los árboles más medicinales como lo es la moringa. Las semillas y las cortezas se utilizan para problemas circulatorios.

La planta, es también llamada «marango», es «la especie con más valor económico y crece en los alrededores del Himalaya, pero se cultiva extensamente en los trópicos», explicó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

Es originaria del norte de India, Etiopía, Filipinas y Sudán, sin embargo abunda en muchos países tropicales y subtropicales. La moringa, es una de las sustancias de las que más se hablan en la actualidad.

En algunos lugares se conoce como «palo de tambor» por la forma que va desarrollando. En América Latina es común encontrarla en Cuba, República Dominicana, Paraguay y en algunos rincones de Argentina.

Según el Centro Internacional para la Investigación Agroforestal (ICRAF, por sus siglas en inglés) el árbol de moringa puede llegar a mediar hasta 8 metros de altura.

La FAO explicó que sus hojas «son ricas en proteínas, vitaminas A, B y C, y minerales: muy recomendables para mujeres embarazadas y lactantes, así como para niños pequeños». Estas hojas, con alto contenido de calcio y hierro, se usan como equivalente de las espinacas, agrega la ICRAF.

Las hojas de la moringa también contienen altas dosis de cistina y metonina, un tipo de aminoácidos que a menudo escasean. El material que rodea la piel también pueden cocinarse y las flores pueden consumirse o usarse para hacer té, y también como remedio para el resfriado.

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Debido a su enormes beneficios, hoy puedes encontrarla en distintas medicinas naturistas. Según la FAO, los productos derivados de la moringa tienen propiedades antibióticas, contra el tripanosoma y la hipotensión o tensión baja.También cura los espasmos, las úlceras y las inflamaciones, y tienen propiedades hipocolesterolémicas e hipoglucémicas.

Los expertos, en cambio, advierten sobre la moderación en su consumo, pues entre sus efectos secundarios se incluyen pérdida de sueño, exceso de glóbulos rojos y acidez.