Los acuerdos son ese punto intermedio en el que ambas partes toman una decisión dividida y en la que ambos quedan como mínimo satisfechos 50-50. Y aquí, con el permiso de Así Soy Mujer les doy a ustedes damas, una opinión masculina de las bodas, bueno, de la versión de mi boda.

Por Jimmy Alvarado

Las bodas son maravillosas. La declaración pública y legal del amor entre dos personas. Todas con sus momentos épicos, como cuando ya la gente muy animada se quita los zapatos para seguir bailando y hasta empiezan a ordenar al DJ la música que debe colocar. Todo en ese momento es genial y compensa todo el estrés y ajetreo previo al “QUE VIVAN LOS NOVIOS”

Desde muy joven yo había decidido que me casaría una sola vez y ésta sería para siempre. Luego de un año de relación, mi ahora esposa, Ada y yo nos sentíamos listos a dar el paso siguiente, formalizar nuestra unión en matrimonio civil. Ya habíamos conversamos de cómo nos gustaría celebrar ese momento y estábamos de acuerdo que deseábamos fuera al aire libre, en una playa, en un ambiente muy íntimo y relajado. Tal y como era nuestra relación.

YO quería una boda sencilla, surtida pero corta, compartiendo con nuestros seres queridos, para luego partir a nuestra luna de miel y dar oficialmente inicio a nuestra vida de casados. ELLA quería una fiesta que empezara un sábado y terminara un domingo, con hospedaje para todos los invitados. En mi afán de complacerla accedí a su solicitud dejando la mía de lado y abriéndole la puerta de par en par al estrés.

En mi mente, con mi biología masculina y simple, contaba con unos 100 invitados en total entre los familiares y amigos más cercanos… Imaginen mi sorpresa cuando Ada me presenta una lista con cerca de 300 personas!!! Pre infarto!! “¿A quienes quieres invitar? ¿Si habíamos acordado fuese una boda bien íntima? ¿Qué pasó?”

En su lista estaban: Las amigas del primer grado hasta la universidad, que no se veían desde ese entonces pero que gracias al auge del Facebook en ese momento se habían conectado nuevamente; las amigas de su primer empleo, del actual y así sucesivamente… luego de mi asombro en forma de pánico, mi cerebro en el más puro instinto de supervivencia gritó: “HUYE LOCO, HUYE” y acto seguido de varios filtros llenos de tensión dije: “¿Sabes? Mejor cásate con Donald Trump. Es el único que puede pagar esto que estás pidiendo” (¿Se imaginan me hubiese hecho caso?) “Ahorita vuelvo” y decidí unilateralmente tomarme un respiro y dejar en stand by todo el tema de la boda.

Un año después, el gran día llegó, fue realmente mucho mejor de lo que habíamos planificado, en una espectacular Bahía, con un radiante sol, una agradable temperatura, un hermoso camino de pétalos de rosas rojas sobre la arena para la entrada de la hermosa novia vestida de blanco y corona de flores, la choza fue decorada con sencillez y muy buen gusto para celebrar nuestra unión. Allí mismo, con los pies en la arena, un día totalmente relajado, todos con ropa de playa, cómodos, con ese paraíso absolutamente solo para nosotros, nuestra familia y amistades más cercanas, deliciosa comida y bebida, muchas fotos, y lo más importante: nosotros felices de haber llegado a un acuerdo satisfactorio al 100%

¿Cómo logramos este feliz desenlace?

#1 Definimos para quien era la fiesta. ¿Para nosotros o para los invitados? Era nuestro momento, por lo que todo fue pensado y ejecutado para nuestro disfrute en primer lugar. Desde el presupuesto, la locación, los invitados, la fecha, la comida y bebida, etc., pues no tenía sentido forzar nuestras finanzas a una actividad para llenar las expectativas de otros. Ya con el evento planificado nos mantuvimos fiel al concepto acordado hasta su consumación.

#2 Nos asignamos y delegamos funciones y responsabilidades. Yo a cargo de la locación, permisos e invitaciones. Ada de la decoración, menú y vestimenta de ambos. Tuvimos muchos voluntarios y en ellos delegamos otras tantas tareas requeridas.

Para un ejemplo gráfico de lo que digo, pueden ver la Película “Sex And The City” y se acordarán de mi en la parte donde Big huye dejando a Carrie plantada, y con esto quiero decir, los hombres también formamos parte de una boda, técnicamente somos el 50% de ella, así que les invito a que escuchen la opinión de su pareja y la tomen en cuenta.

En toda esta historia fue de mucha importancia la definición del QUÉ era lo que deseábamos vivir y el CÓMO somos como personas individuales y como es la personalidad de nosotros como conjunto.

Te invito a que te conozcas primero a ti, quién eres como persona, qué es lo que realmente deseas vivir para ti y cuáles son tus verdaderas aspiraciones de vida en pareja. Manda al cuerno los estereotipos de la sociedad. Al tener esto definido, inevitablemente el universo te dará tu espejo, esa persona que con sus diferencias individuales corresponderá en esos objetivos y será perfecta compañía para todo eso que siempre han deseado emprender.

Desde la familia, hijos, negocio o hasta desarrollar un taller de emprendimiento en pareja, como el que daremos Ada y yo el próximo sábado 17 de diciembre, donde compartiremos además de nuestras experiencias, estrategias de coaching y Ley de Atracción para llevar en felices términos los acuerdos requeridos para la versión particular de cada uno del “VIVIERON FELICES POR SIEMPRE”

Síguenos en @parejaconpropositos para más info de nuestro taller y de tips que compartimos a diario.

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