No ha habido acontecimiento deportivo en la historia más caro de ver en vivo que el Super Bowl. Este domingo se enfrentarán en Houston los Patriots y los Falcons.

Ver el partido del año costará, de media, un 70 por ciento más que lograr una entrada para la final de la Champions League de fútbol. Y la reventa multiplica astronómicamente esas cifras.

El sitio web de compraventa de entradas StubHub ha colocado precios que van de los 1,390 hasta los 14,312 euros, y las entradas más económicas disponibles hasta el momento están en 1,948 euros.

¿Precio final?

Esos precios se han ido reduciendo a medida que se acerca el partido, ya que los vendedores rebajan sus pretensiones para deshacerse de ellas y no perder dinero. Pero esa reducción, solo ha alcanzado el 25 por ciento respecto a los precios iniciales.

Nada se paga tan caro en el mundo del deporte como ver in situ un Super Bowl. Según datos de StubHub, los precios de las entradas de la Super Bowl superan en un 70% a los de la final de la pasada Champions League, que cotizaba en esa web como precio promedio a 2.299 euros (1,388 la más barata, 6.611 la más cara). Mientras el Super Bowl 2017 alcanza como promedio casi los 4,000 euros por ticket (3.974), con un pico, para la entrada más cara vendida en StubHub, de nada menos que 14,000 euros.

Las ventas de fuera de EE.UU. han venido principalmente de México y Canadá, países fronterizos con Estados Unidos, que agrupan el 6,5% de las ventas.

Del montante, la NFL se queda el 25,2 por ciento; cada equipo finalista de la Super Bowl obtiene el 17,5 por ciento; los Houston Texans, dueños del estadio, reciben el 5 por ciento, y cada uno de los restantes 29 equipos que integran la liga recibe el 1,2 por ciento. El aforo del estadio de los Texans es de 72,220 espectadores.

Información de Mundodeportivo.com