Al nacer una niña ni pensamos en todos los cambios por los que tendrá que pasar su cuerpo a lo largo de la vida. Esto es algo tan natural y nosotras somos tan estoicas. Llega un momento en que nadie se da cuenta si algo nos incomoda o duele.

Por Oris Palacios del blog Cuarentidiva

El primer cambio fuerte viene con el desarrollo, crecen los senos (que por cierto muchas esperan con ancias). Generalmente nos hace sentirnos más femeninas. Luego, viene la menstruación todos los meses, al principio hay ciertas molestias pero luego «la vida sigue» y eso es literal.

El siguiente paso son los cambios hormonales. Con ello, llega la etapa de adulto joven. Comienzan actividad sexual en donde aprenden a conocer muchas cosas sobre su cuerpo, gustos y placeres. En esta época, considero que es necesario orientación para que no cometan errores de los cuales luego puedan arrepentirse (como embarazos no deseados y contagio de enfermedades). Muy importante la comunicación.

Más adelante inician una familia y llegan los embarazos; muchas no sienten nada más que su vientre crece. Sin embargo, un porcentaje alto experimenta dolores, nauseas, vómitos, incomodidad, calores, sofocos y pesadez. ¿Pero adivinen? Todavía queda ánimos para salir, trabajar, continuar con la vida, comprar todo lo del bebé que viene, celebrar baby shower y arreglarse para tomar la foto del recuerdo.

Nace el bebé y los cambios hormonales no cesan, hay que amamantar (los senos duelen mucho), y nuestro cuerpo busca rápidamente volver a ser como antes. La pareja es considerado unos días pero prontamente desea volver a la «batalla» aunque esten mal dormidas, cansadas y adoloridas. Y se cumple con la tarea.

Cuando llegas a los 40

Años más tarde, llega la etapa más deliciosa los 40’s en donde todavía están jovenes, guapas pero muy sabidas. Ese tiempo no ha pasado en vano y las nutre de experiencias.

Es en esta etapa donde comienza la temida menopausia, que muchos no saben que dura 10 años aproximadamente desde los primeros síntomas (dolores de cabeza, fuertes cólicos, sofocantes calores de repente, cambios repentinos de humor, en ocasiones malestares estomacales), hasta el cese de los sangrados.

Es muy importante saber que luego de esto la vida sexual no acaba ni muere para la mujer, es un renacimiento digno de celebrar. Para ese momento, quedan sin el «engorro» del sangrado y posibles embarazos, es alegre, abierta, espontànea, sabia, sabe lo que le gusta hacer y que le hagan y no sufre de ridículas vergüenzas.

Al final podemos resumir que somos nacidas para sortear las muchas pruebas que nos manda el creador solo por ser mujeres (la criatura más preciosa que existe sobre la tierra).

Arriba las mujeres de más de cuarenta que han vivido todo esto. Y más si todavía tienen ánimos y tiempo para ponerse un labial y repartir muchos besitos.

Si te identificas con Oris, síguela en su blog Cuarentidiva.com o en su Instagram @cuarentidiva 

 

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