Entre preocupaciones o cosas que tenemos que hacer olvidamos lo importante que es dormir bien.  De hecho, si tienes hijos, la demanda constante de atenciones al tener un bebé pequeño en la casa, sumado a la irregularidad del sueño y las necesidades del niño, muchas veces afecta el sueño de una madre. La dedicación hacia el hijo se vuelve prioridad.

Por Anabella Cuervo – @lovinghealthac

Pero dormir bien y suficiente es fundamental para mantenerse saludable, física y mentalmente. Es tan importante como alimentarse bien, beber suficiente agua y hasta respirar. Esto es porque el sueño juega un rol básico en nuestro funcionamiento cerebral y emocional. Al ser un momento de recuperación de conexiones neuronales, de fortalecimiento a nuestro sistema inmunológico y de reparación de células y tejidos.

¿Cómo afecta el no dormir las horas adecuadas?

-Aumenta el estrés y la irritabilidad: cuando no se duerme suficiente, el cuerpo produce mayor cantidad de cortisol (“hormona del estrés»), sintiendo ansiedad y angustia. Además de sentirte de mal humor y generar menor tolerancia a diferentes problemas o situaciones difíciles.

Al mismo tiempo, el aumento de esta hormona, descontrola la regulación de la insulina, genera más cansancio físico y aumenta los deseos de comer alimentos ricos en grasas, azúcar y sal, lo que contribuye a la acumulación de la grasa corporal.

-Tu sistema inmunológico puede disminuir, ya que mientras dormimos, la hormona del crecimiento (GH) se libera en mayor cantidad. Esta hormona eleva los niveles de energía y fortalece las defensas, pero al no dormir suficiente, se hace deficiente.

-Tu sistema nervioso central se ve afectado, lo que hace que disminuya tu capacidad de concentración, tu memoria y productividad, la cual es fundamental para el óptimo cuidado del bebé y sus necesidades.

Las hormonas controladoras del apetito (grelina y leptina) se alteran, por lo que tendemos a sentir más hambre y ansiedad durante el día.

La sensibilidad a la insulina disminuye. Un sueño de corta duración o de mala calidad está asociado con un menor control de los niveles de azúcar en sangre.

Algunos consejos para lograr descansar más:

Acuéstate en la cama y sin aparatos electrónicos prendidos.

Procura dormir siempre en la cama, no en el sofá, ya que es más cómodo y el sueño, aunque sea corto, será más reparador. Además, evita tener la televisión o la computadora prendida, ya que evita que el sueño sea profundo.

Si tienes bebés, acóplate a su horario

En lo que se pueda, es recomendable seguir el ciclo sueño-vigilia del niño, dormir cuando él lo hace, independientemente de la hora que sea. Así es posible recuperar el sueño que se va perdiendo durante la noche.

Cuida lo que bebes y comes

Evita bebidas con cafeína, bebidas energéticas y el hasta chocolate, especialmente en horas de la tarde, ya que tienen propiedades estimulantes y no relajantes al dormir. Aunque los azúcares y la cafeína proporcionan un bienestar inmediato, su ingesta va seguida de un bajón de energía que empeora la situación.

Por otro lado, puedes beber infusiones o tés naturales de valeriana, toronjil, manzanilla o tilo, sin cafeína siempre.

Ejercicio físico y de relajación

Haz ejercicio físico diariamente, ya sea caminar en el parque, en la urbanización, videos en casa, etc. esto incrementa tu gasto energético y el organismo involuntariamente logrará descansar más profundamente. Además, sería excelente si se practica algún tipo de meditación o yoga, ya que esto ayudará a calmar la mente, relajarte y evitar el estrés.

Acepta ayuda

Muchas veces, las madres quieren hacerse cargo de todo, y creen que no necesitan ayuda para todos los cuidados del niño, pero esto sólo les impide recuperarse bien del parto. Es preferible aceptar ayuda de algún pariente, amigo o persona de confianza para el cuidado del niño mientras la madre descansa, así se evitarán interrupciones del sueño y mejorará el estado de alerta al despertar.