La llegada del bebé irrumpe en lo que hasta el momento era el mundo de la pareja. A menudo puede ser un momento donde muchos matrimonios se ponen a prueba. Y ante las exigencias de esta nueva realidad, comprender algunos escenarios comunes, pueden proteger la relación ante el debilitamiento o ruptura por las asperezas de la adaptación familiar. 

Por Cristal de Au Mami

Lo viví en carne propia, lo he hablado con amigas, no todo es color de rosa los primeros meses de la llegada del bebé. Ese momento cuando no puedes dormir más de dos horas sin interrupciones, estas aprendiendo a dar pecho (¡no hablemos del dolor!). Además se le suma el cambiar pañales, estar pendiente de cómo se desarrolla el bebé, hacer comida, lavar ropa, atender visitas, ir a consulta médica, hacer compras. Todo esto mientras te recuperas de los puntos del parto o cesárea…

¿He mencionado a mi esposo aún?

Así de intensa es la actividad de las nuevas madres. Súmale a esto el estrés, que crea el agotamiento. Pequeños problemas se tornen en algo mayor, originando malos entendidos, que jamás deberían haber pasado a mayores.

En lugar de hablar de los problemas, quiero darte soluciones que me sirvieron a resolver conflictos pequeños con mi esposo después de la llegada de nuestros bebés:

Tomar turnos en el cuidado del bebé

Cuando decidí amamantar a Charles ( y después a Isaac), el agotamiento físico estaba casi a la par de mi terquedad. En una lucha constante por aprender, extraer leche, cuidar del bebé, entre otras actividades que me mantenían extenuada. Por la naturaleza de esta situación, nadie podía tomar mi puesto, por lo cual me sentía incomprendida y que las cargas de responsabilidades eran desiguales.

Es importante escoger las batallas y pedir ayuda a la pareja cuanto antes. El simple hecho de tomar turnos para cuidar al bebé, puede evitar el desgaste y malos entendidos desde un principio.

Evita el aislamiento

El estar aislada es una de las características más duras del quedarse en casa con los bebés. Cuando no hablas con otros adultos, no te arreglas para ir al trabajo o no ves a tus amigas, se siente muy mal. Tanto que puedes llegar a envidiar a tu esposo por ir al trabajo. Pero alguien tiene que hacer dinero mientras te recuperas y el bebé crece. Así que por más injusto que se sienta al momento, no esta bien reclamarle al otro que tiene una vida y tu no, solo por ir al trabajo.

En nuestro caso acordamos que en las tardes cuando mi esposo llegara a casa, el cuidaría del bebé y yo podría salir sola a tomar un café o a visitar a alguna amiga. También salir con mis amigas a almorzar junto con el bebé me ayudó mucho a combatir el aislamiento.

Deja que tu esposo cuide al bebé, a su estilo

Una queja recurrente, es que muchos padres no ayudan lo suficiente con el cuidado del bebé. Pero para ser justas, cuando el bebé nace ni siquiera nosotras las madres estamos completamente seguras de lo que estamos haciendo. Cuando mi primer hijo nació, yo mantenía una actitud muy sobreprotectora sobre “la forma correcta” de cuidarlo. Tanto que impedía que mi esposo lo cuidara como el podía, creando un roce, porque el sentía que yo no confiaba en él, y yo creía que el no me quería ayudar.

Después de una conversación honesta, y varios cambios de pañales fallidos, dejé que mi esposo mostrara su forma de cuidado. Hoy en día respeto su estilo de crianza y aprecio el matiz que aporta.

Este no es un tema fácil, pero es importante de hablar. Aunque el momento del nacimiento de un bebé pueda ser lo más importante para la vida de los padres, también cambia por completo las rutinas y estructuras del hogar. Y como todo momento de adaptación, trae mucho estrés (y sueño) a la pareja. Espero que estas líneas aporten una perspectiva diferente de algunos escenarios que miles de parejas. Espero que esos pequeños problemas, no pasen a ser mas que eso; pequeños, y que la armonía familiar siempre reine en tu hogar.

 

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