¿Lo tendrás natural o cesárea?, ¿Cómo crees que afrontarás el dolor?, ¿Serás tan valiente?, ¿Cómo quieres que sea el parto? Estas son las preguntas que generalmente pueden hacerle a una mujer embarazada. En la recta final, seguramente, las terminarás detestando.

Y es que, aun que digan que no, las personas siempre se hacen expectativas de una mujer embarazada. Claro, aceptémoslo, nosotras mismas nos ponemos metas que creemos que vamos a cumplir. Sin embargo, llega la hora de la hora y no siempre todo sucede como lo planeamos.

De acá surgen miles frustraciones y decepciones. ¿De quién? pues de nosotras mismas… «yo creía que iba a poder», «me creía capaz», «no lo logré y fulanita si lo pudo hacer».

Y este último, es un punto lleno de importancia. Empiezan las comparaciones que nos deprimen aún más. Puede ser que hasta tu propia mamá o suegra las hagan. Y si, también debes estar preparada para esto.

Estoy a 3 meses de parir y realmente, de corazón, no me siento estresada con respecto a que si será parto natural o cesárea. Ya Dios dirá, pero muy dentro de mi quiero que sea natural… Y porque me conozco, sé que en su momento puedo llegarme a sentir presionada. Y, sinceramente, me pone nerviosa pensar que mi mamá tuvo sus dos partos naturales. Inevitablemente surge la interrogante: ¿Podré yo?

Bueno… dejemos el estrés y desahoguémonos. Sé que esta carta siempre has querido escribirla. Me atreví a decir lo que mi cabeza y corazón piensan a mis 6 meses de embarazo.

Anímate y agrégale unas oraciones a este texto:

El tiempo se ha pasado tan rápido. Han sido meses intensos. Al principio tenía tanto miedo de perderte mi bebé, y ahora tengo temor de que algo te suceda. Ese es el típico miedo de toda mamá, solo quiero que estés bien.

También, no puedo dejar atrás el temor al parto. Dar a luz, de la forma que sea: natural, cesárea, inducido, en agua, en el hospital, en la casa, con o sin epidural es un acto de valientes.

Recuerdo que antes de quedar embarazada, me pasaba pensando en que qué pasaría cuando estuviera a punto de dar a luz. Y saben, realmente ese miedo se queda chiquito a comparación de la felicidad que siento al saber que pronto conoceré a ese bebé que se mueve tanto en mi vientre.

Hoy, solo quiero pedirte una cosa a ti que estás leyendo esto. «No te hagas expectativas de cómo seré durante el parto». Me juro a mi misma que no voy a gritar, puede ser que si lo haga…

Me he dicho mil veces que lo afrontaré con calma y que no me quejaré, para que me engaño, sé que la desesperación me ganará (soy ser humano). He dicho, podré controlar mis emociones y que seré diferente (sigo engañándome).

Pero hoy, decido no hacerme expectativas de mi misma y te lo pido a ti también, ya seas mi esposo, pareja, familia, amigo y hasta doctor. Lo único de lo que estoy segura es que daré todo mi corazón para traer al mundo a ese ser tan maravilloso que llamaré hij@.

Voy a dejar que la vida me sorprenda en el momento más lindo de mi vida. No quiero dejar de disfrutar hasta ese dolor tan intenso… ¿Tú también decides lo mismo?