Si estas buscando información sobre cómo rebajar en tiempo récord tu peso post parto, te invito a detenerte y leer esto antes de continuar. Como tú, he estado motivada por las ganas inmensas de “recuperar mi cuerpo” después del parto. No obstante, después de mi segundo embarazo entendí que es innegable que el cambio es parte de la vida. Además, vale la pena darnos más cariño y tiempo, por haber dado VIDA con nuestros cuerpos.

Por Cristal Hernández de AuMami 

Con cada embarazo, engordé mucho. Todo el mundo me daba fórmulas mágicas para rebajar. Aún recuerdo esas conversaciones interminables de la gente que me veía con cara de espanto (al verme tan “gorda”), donde me hablaban de todas las formas de rebajar en tiempo record. Escuché de todo. Que al dar pecho se rebaja facilísimo, que dejando de comer carbohidratos, quizás más proteína. Incluso, que solo era cuestión de tomar más agua e ir al gimnasio. Esto sólo alimentaba estas nuevas inseguridades en mi. Al verme desnuda al espejo, no dejaba de verme con asombro, no entendía cómo ese cuerpo me pertenecía.

Sentía culpa de no verme como muchas mamás fitness. Ellas que solo comen lechuga y toman mas jugos verdes que yo, ahora muestran un abdomen marcado después de dos semanas postparto… yo debo estar haciendo algo mal, aun tenía barriga después de 3 meses postparto. Aunque considero que tenia una dieta sana, no comía dulces, ni refrescos, mientras daba pecho, me daba más hambre que nunca, no podía dejar de comer.

Estaba cansada, dormía con un bebé recién nacido en casa. De casualidad y tenía tiempo para ir al baño, pero me sentía mal. Me daba tristeza no poder usar mi ropa favorita. Motivada por ese sentimiento de culpa, comencé una dieta (mientras amamantaba). Después de una semana logré grandes tener dolores de cabeza y perder mi suplemento de leche por un día. Del susto, llamé a mi enfermera de lactancia, quien me dio un regaño y me habló de la importancia de entender las necesidades de nuestro cuerpo y el bebé que estamos nutriendo.

Les cuento todo esto porque muchas personas pueden tener experiencias distintas. Yo no vi cambios dramáticos hasta que dejé de amamantar a mis dos hijos. Dar pecho no es la solución para todas las mujeres. Si volví a mi peso antes de tener a mis hijos, pero mi abdomen no es 100 % igual, sin embargo estoy muy feliz de estar más activa. De ir al gimnasio con regularidad y tener una dieta con más alimentos saludables.

Es totalmente válido querer mejorar tu composición física, plantearte metas para verte y sentirte bien… Sin embargo, no te hagas daño en ese trayecto, date mucho amor, apapachos y mimos. Relájate que como dice el dicho “hay más tiempo que vida”.

El milagro está frente a nosotras, hemos dado vida. Ya sea con dieta, cirugías o una faja, cambiar tu peso es algo posible. Lo que no vale la pena es sentirte mal por haber cambiado en el momento más mágico para toda mujer, la maternidad. Celebra tu cuerpo y si te sientes mal, no olvides que hay tiempo para todo. Yo perdí peso cuando aprendí a amar y aceptar mis kilos de felicidad.

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