¿Cómo defines tú el emprendimiento? ¿Como una alternativa para ganar dinero, una forma de ser más independiente sin tener jefe o eliges el emprendedurismo como pasión?

Es fantástico como las nuevas generaciones le dan un significado tan fantástico. Y esto, lo comprobamos al hablar con Valeria Sofia Aguilar Morales, una chica de 11 años de edad. Una joven sonriente, amigable y muy centrada, quien descubrió su amor por hacer pasteles.

Al preguntarle cómo define ella esta palabra, ella nos contestó: «Es como vender productos para las personas, pero es algo que te gusta». Sobre todo, hizo énfasis en lo segundo, que es algo que realmente te apasiona hacer.

¿Y cómo una chica de 11 años va descubriendo su pasión?

«Cuando era chiquita yo veía a mi abuela hacer pasteles. Le ayudaba y de ahí supe que era algo que me gustaba», afirma Vale. Aunque destaca que sus favoritos son los de vainilla. Aun que ella no es muy fan del chocolate, les salen muy ricos. Las decoraciones las hace con fondant de Malva.

Mira este dulce que nos mostró:

Ella, les da un mensaje super especial a todas las mujeres emprendedoras y les dice que «luchen por sus sueños y que trabajen duro por lo que quieren ser».

El emprendedurismo está tomando, cada vez más protagonismo. Antes, dedicarte a una carrera artística era un insulto. Sin embargo, esto ha cambiado con el tiempo.

El mundo ha entendido la necesidad de sentirse bien con lo que haces. De apasionarte con las actividades del día a día. Ganar dinero es importante para suplir nuestras necesidades básicas. No obstante, también está la satisfacción de hacer algo que te llene el corazón.

¿Tú realmente eres feliz con tu trabajo? ¿Te levantas todos los días entuasiasmada con las actividades que tienes que hacer? Es importante que empecemos a analizar estas dos respuestas.

Vale, a pesar de ser muy pequeña, tiene un ideal super planteado. En un futuro, quiere estudiar hotelería y especializarse en chef repostera, según nos platicó en la entrevista con Así Soy Mujer.

Al respecto, su mami, Cecilia Morales nos cuenta que, desde muy pequeña, Vale ha sido muy desenvuelta y ha tenido ese amor por la cocina heredado por su abuelita. Y que, como mamá, decidirá apoyarla en su pasión.