Hace 7 años me senté frente a una computadora sin saber muy bien qué era lo que quería. Con una hija de menos de 1 año en la otra habitación no me decidía entre un blog o un log. Un log es algo así como un diario, algo personal que no tiene la intención de ser compartido, Y un blog, es un sitio web que incluye a modo personal de su autor, contenidos de su interés, actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores.

Usualmente los logs son sin gracia, nada de fotos o ilustraciones lindas… eso no era lo que quería o necesitaba. Necesitaba un proyecto, una arcilla para moldear. Estaba en medio de una depresión post parto fuerte y no sólo estaba triste, estaba marchita. Siendo diseñadora inmersa en el mundo del mercadeo, siempre tengo ideas de colores en mi cabeza y en ese momento todo era blanco y negro. Sabía que tenía que hacer algo. Y bueno, así nació el blog, pero en silencio. No le conté a un alma. Era sólo de mi para mi. Le hacía diseños, leía mucho (aún lo hago) y escribía sobre las cosas que en ese momento ocupaban mi día: ser mamá.

Sin pena ni gloria pasaron los meses, ya mi arcilla tomando forma. Así que un buen día le puse “publicar”. Y les digo que lo hice sin esperar absolutamente nada. Hace 7 años, todos los blogs se sentían como fuentes expertas y yo no era experta en nada. Era una mujer con muchas dudas y tiempo para leer. Sentía que volvían mis ideas y eso me encantó.

Yo jamás hubiese imaginado que alguien leería mis publicaciones y mucho menos que me dejarían mensajes y comentarios. La mayoría de mis seguidores no tienen idea que mi blog tiene tanto tiempo de existencia, y mejor para mi…así no me calculan la edad ¡jajajaja! Creo que la consolidación y afirmación de mi lado blogger llegó cuando me invitaron a participar en el primer Blogger and Influencer Week de Panamá. ¡Wao, soy blogger!

Desde que me entregaron ese gafete que decía “blogger” lo siento como una extensión de mi misma…y por ello me lo tomo en serio. Ese espacio en el mundo cibernético me representa en cierta medida. Es el reflejo de mis pensamientos, historias e intereses. ¿Cómo no tomarlo en serio? ¿Cómo no dar lo mejor de ti cuando amas lo que haces? ¡Es imposible!

Cuando amas lo que haces, buscas cómo mejorar, cómo crecer y cómo aprender para seguir nutriendo tus ideas.

La próxima vez que me pregunten qué hago, lo diré muy seria: “soy blogger”.

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