Cuando hablamos de nuestros hijos y sus etapas lo primero que pensamos es: que crecen rápido y queremos estar ahí para ellos. Recuerdas su primer diente, la clase de piscina, el primer día de clases, sus equipos de futbol, el primer baile, todo…. queremos estar ahí de mironas siempre apoyando a nuestros peques. Pero siempre llega un momento en que la PRE-ADOLESCENCIA llega a nuestras vidas.

Por Mayuly González

Pero hablar de la pre adolescencia es más que una etapa, es ese momento que necesitamos estar preparados como padres para todo lo que puede o no suceder. De seguro los pediatras nos dan  luces y nos adelantan un poco las señales físicas que nuestros hijos estarán  descubriendo.

Como mamá les quiero contar que de mis 3 hijos dos ya han estado por aquí (el de 11 ya está dando algunas señales) y lo más interesante es que en ambos caso las cosas han sido diferentes.

En base a esas dos experiencias resumo que es preferible investigar y prepararnos con tiempo para ese momento que puede ser desde los 9 años; porque es la edad promedio donde pueden iniciar algunos cambios. Esto puede variar en otros desde los 11 (como es mi caso actualmente) o a los 12, lo importante es que estemos alerta no solo de los cambios físicos sino del aporte que necesitamos dar a nuestros hijos EMOCIONALMENTE. Todas las etapas de desarrollo son muy importantes pero la Preadolescencia nos presenta cambios importantes de desarrollo corporal, cerebral, sexual emocional y social al mismo tiempo que van  a definir a esa personita que por un momento pudieras decir, no entiendo que le está pasando.

Puede suceder que por estar enfocados en el cambio de voz o la sudoración y vellos púbicos nos distraemos de lo emocional. No obstante, debemos tener claro que todos los cambios físico traen consigo síntomas de inseguridad, miedo, temor de sentirse ridículo, expuesto y desarrollar complejos, producto del mal manejo de esos cambios y son situación que empiezan los chicos a experimentar en casa, en el colegio y ahora en redes social, es vital estar alerta sin cuestionarlos ni abrumarlos.

Les dejo aquí algunas alertas emocionales que les pueden ayudar a estar pendientes con mis opciones para aplicar y hacer el proceso más llevadero:

Sus prioridades ya no son las mismas

La palabra de los amigos puede llegar a valer más que la de los padres. En estos momentos, la presión social podría lleva a los chicos a buscar identidades que no les pertenecen, si no tienen claro sus criterios (que debemos inculcar desde pequeños).

Si hay criterios y valores todo será más fácil, será solo una etapa; ese apego será momentáneo.

La convivencia con los amigos es necesaria, ahí están cómodos porque comparten los mismos temas, pero a la vez es peligrosa. Sienten presión de ser aceptados hasta llegan hacer cosas que en casa nunca les enseñaron solo para encajar en el grupo.

Procura conocer a sus “amigos” conquístalos, invítalos a casa, prepárales el ambiente que les gusta y dales mucho cariño a todos, luego podrás evaluarlos y mantenerlo alerta con los amigos y los verdaderos AMIGOS, pero no intentes darle tu punto de vista a tu hij@, recuerda que para él o ella TODOS los mejores, poco a poco podrás dar tu opinión en el momento correcto.

La Rebeldía

Tiene diferentes formas de presentarse, pero al final es rebeldía y esto llegará hasta donde la educación de la casa se haya dado. Por eso decimos la educación inicia en casa, si el niño se acostumbró a hacer lo que quiere y a no respetar los límites, este será un detonante que costara corregir.

La rebeldía es decir NO a una orden que hayas dado, levantar la voz a los padres, salir de casa sin permiso entre otras acciones, pero solo tú sabes hasta donde tu hijo tiene permitido llegar.  Pon las reglas aun estas a tiempo esto es clave porque empieza el juego de “medir fuerzas” donde los padres deben ganar con inteligencia.

El mejor remedio es tener claras las consecuencias de cada acción sean castigos que se prometen y se cumplen, condiciones o tratos que se establecen.

En lo personal en casa vamos eliminando horas de internet, tiempo en el celular, eliminamos celular, salidas con amigos y así sucesivamente de acuerdo con la gravedad de la falta cometida.

LOS PADRES

Pasamos a ser la última opción de TODO, ya no nos abrazan con la misma frecuencia y mucho menos decirnos si nos quieren solo cuando ellos así lo permitan o requieran.  Los fines de semana ya no nos preguntan qué haremos este fín. La pregunta es: «me puedes llevar y buscar acá a tal hora y luego a tal hora me buscas». Salimos de las agendas por completo, nuevamente dependiendo de la educación que hayamos brindado en casa desde pequeños.

Empieza a ser más complicado que te cuenten como les fue o que te hablen de las historias en el colegio como lo hacían de pequeños. De seguro descubrirás poco a poco la mejor manera de tener esa información sin sofocarlos ni insistirles.

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Puedes intentar hablar un poco de tu día o alguna experiencia chistosa que te sucedió. Cuéntale de tu amiga que se calló o de tu compañero de trabajo que estuvo de viaje y te contó. En fin hablen pero no de ustedes no de casa, lo primero es lograr conectarse y si vez prudente mencionar espero que tu día haya sido mejor que el mío….o tan bueno como el mío….cuéntale cual es el menú de la noche y de esta manera entablar conversación aunque te mueras de ganas de saberlo TODO.

Estado de ánimo

Puede variar en cosa de minutos, de una felicidad excesiva a un mal humor inexplicable. De estar pasándola bien entre todos y luego apartarse totalmente, no le regañes ni le hagas sentir como bicho raro.

Créeme es el momento menos indicado de hablar, ni lo intentes, pero si invítalo a un helado o a su comida favorita o al cine, o compártele algunos videos de las redes, solo para sacarlo del momento, sin preguntas sin sermones. Recuérdale cuanto le amas, siempre.

Como mencioné al inicio todos los chicos son diferentes y la educación que dimos los primeros años serán importantísimos en esta etapa, lamentablemente si la cosa se pone difícil ellos deberán pasar por situaciones que les enseñaran consecuencias y por algunos errores que también les ayudaran para su desarrollo como personas.

Te recomiendo 3 cosas que te ayudarán infinitamente:

Desde ya, no importa la edad de tu hij@ lee libros o investiga sobre el manejo de los adolescentes, investiga sobre la generación Z sus cualidades y virtudes, aprenderás muchísimo y comprenderás un montón.

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Por ninguna razón dejes de decirle a tu hij@ cuanto le amas, aunque le castigues, aunque no te hable, siempre recuérdale que lo amas, sin doblegar, debes ser fuerte pero el/ella debe saber que le amas, porque en esta etapa irónicamente lo que ellos mas necesitan es sentirse queridos y valorados hasta encontrarse a sí mismos.

Empieza por hacer un date, un día a la semana o el fin de semana tu y el/ella que de costumbre se cierra en agenda por los siglos de los siglos, todos los miércoles almorzamos o cenamos, después entenderás lo valiosa que será esa acción.

Esta última me ha ayudado mucho con David (11 años) desde los 9 años nos cuesta comunicarnos y empezamos a escaparnos los sábados en la mañana, a algún lugar a comer algo que a él le gusta o que él quiere, hablamos lo que el quiere y yo escucho, aconsejo, sugiero, reímos, lloramos, nos enojamos y regresábamos a casa para hacer tareas, nos  ayudó muchísimo.

La pre adolescencia también es una hermosa etapa pero para los chicos, aprendamos a disfrutarlos, respetarlos y sobre todo ORIENTARLOS con AMOR.

Un fuerte abrazo!

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