Estamos todos sumergidos en el día a día, y damos muchas cosas por sentado. Inclusive de dónde venimos, es algo en lo que jamás pensamos.

Todo empieza por poner la “mezcla en el horno” (es una buena analogía). Resulta, entonces, que ese horno es una mujer fértil y preparada para llevar dentro de si otra vida por 40 semanas.

Por Oris Palacios, Cuarentidiva

Lo más bonito de todo, es que el entorno de ella continúa igual y debe seguir cumpliendo con sus obligaciones, deberes y compromisos. Un porcentaje alto lo logra con una gran sonrisa, armándose para el siguiente paso que es recibir ese bebé y criarlo.

Con todo esto quiero decir que desde que nacemos estamos en un constante entrenamiento para hacer muchas cosas al mismo tiempo. Nuestro principal objetivo es terminarlas todas con éxito.

Para nosotras, la vida es un constante movimiento. Gran parte del entrenamiento consiste en no detenernos por nada. Asumimos roles y pasamos de una etapa a otra sin si quiera pensarlo, porque el camino está marcado.

Hasta que un buen día faltamos o dejamos de hacerlas. En ese instante, es cuando a nuestro esposo o pareja le toca montarse en el carrito y escuchamos frases como: “WOW, cómo ella puede hacer todo esto sin cansarse, o quejarse y todo lo termina”.

En ese momento, les cae el real que somos seres humanos diferentes y excepcionales. Ahí muchos aprenden a valorarnos y querernos más.

Lo realmente cierto es que desde que nacemos somos más que guerreras. El pediatra de mis hijos me dice: “No sé por qué la gente insiste en llamar a las mujeres –sexo débil. Son todo menos débil. Con los bebés varones al nacer, a veces me toca hacerles masaje para que respiren y lloren, pero las niñas gritan desde que salen. Porque luchan por su vida, el instinto de supervivencia es fuerte en ellas”, y continúa: “Y así son para todo el resto de sus vidas. Las mujeres se reponen a todo tanto físico como emocional mucho más rápido que los hombres”.

Y esto no es competencia, por si pensaron que trato de hacernos ver superiores. Esto es solo para reconocer un valor que nadie nota. Y algo que para todos es elemental –como nacer- se convierte en una lucha de supervivencia.

Yo le contestaba al doctor: “pues le comento que es algo en lo que ni siquiera pensamos, solo actuamos de acuerdo a la situación o circunstancias siempre dispuestas resolver. Por supuesto que si lloramos y muchas hacemos catársis, pero luego de eso nos sacudimos y la vida continúa”.

Si describimos el común de las mujeres somos: inquietas, inventoras, creativas, detallistas, multitareas, complacientes, sensuales, enamoradizas, con instinto maternal desarrollado; aunque aun no tengan hijos. Somos caprichosas, apasionadas, reinas del drama, enfocadas en lo que deseamos, abnegadas, dispuestas y soportadoras, capaces de cambiar el mundo si nos dejan.

Es evidente que cada mujer cuenta con más de una de estas características que otras mujeres, pero lo de multitareas lo traemos en el ADN. Esta es un arma muy poderosa tanto para bien como para mal.

A muchas, en ocasiones, no les gusta escuchar que somos seres SUPERLATIVOS. Así mismo, tenemos la capacidad de ser superiores en todo. No te preocupes, eso también es natural.

Por ejemplo, en todo lo mencionado anteriormente podemos ser superiores, pero si alguna es un ser oscuro y mal intencionado también puede ser muy malvada y mucho peor y más cruel que un hombre.

Seres inigualables, el mundo sin las mujeres no sería mundo, no solo porque somos “el horno” sino porque somos el complemento perfecto.

Para nada soy de las mujeres que le echan tierra a los hombres. Ellos son nuestra otra mitad, el complemento perfecto. Como negar que los necesitamos para sentirnos inspiradas. Son nuestra contraparte, nuestros compañeros de vida, seres que con solo un gesto pueden hacernos sentir en la cima del mundo o en lo más profundo del subsuelo.  Esa dualidad es necesaria para comprobar que estamos vivas, valorar lo bueno y despreciar lo malo, para correr en esta maratón de altos y bajos que es la vida.

Necesarios porque son quienes nos pueden mostrar las más apasionadas reacciones, quienes sacan todo lo que muchas veces tenemos guardado por pudor o siguiendo el manual de la “buena conducta” .

Hay cientos de novelas, poesías, canciones y libros inspirados en las mujeres. Eso nos demuestra que calamos más profundo que más nada en este mundo loco.

Todo lo que una mujer se proponga es casi un hecho. Sería muy buena idea proponernos a que haya más igualdad en todos los sentidos: profesional, económicamente y ayudar al que menos tiene para que pueda salir adelante y tener una vida más digna. El asunto es que cada una está un poco ensimismada por nuestros mutliples deberes y obligaciones y es poco el tiempo que nos queda para arreglar el mundo, sanar heridas y componer las cosas chuecas.

Es bueno que sepan desde esta plataforma que somos una fuerza poderosa y que quien nos subestime no sabe nada.

Para mí, el Día Internacional de la Mujer son todos los días del año porque jamás nos detenemos. Somos una maquinita súper inteligente capaz de funcionar 24/7 y nos hacen falta horas.

Echarse flores es válido porque bastante trabajo que nos cuesta atender labores, casa, amores, nuevos proyectos, amistades, familia, mascotas. Y encima, siempre tenemos que estar producidas para un selfie espontáneo, salir regias.

Muchas felicidades en este mes de la mujer a las hermosas lectoras y a los lectores también porque saben apreciar las cosas buenas de la vida….

Puedes leer más sobre Oris en su blog, también seguirla a través de sus redes sociales como: @cuarentidiva

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