Cuando iniciamos nuestro negocio seguramente lo primero que pensamos es cuánto debemos cobrar por nuestros productos y/o servicios.

Por Karina Carrero

Podemos realizarlo tomando como base el análisis de todos los costos asociados con la operación, y definir un margen de ganancias. O podemos basarnos en el precio de referencia en el mercado que vamos a operar para productos o servicios similares, siendo esta última opción la más riesgosa dado que desconocemos la estructura de gastos de nuestros competidores.

Independientemente de la opción seleccionada para fijar los precios de tus productos y servicios, lo que definitivamente debes dejar de lado es regalarlos o darlos gratis.

Lo que sucede…

Generalmente lo que sucede cuando formalmente inician las operaciones del negocio es que queremos que todos nuestros familiares y amigos sean nuestros clientes, lo cual es gratificante y una forma muy eficiente de darte a conocer y muchas veces recibir una retroalimentación directa de las personas que forman parte de tu círculo más cercano.

Ahora bien, dado este nivel de cercanía caes en la trampa de querer que éstos siempre sean tus clientes y comienzas a establecer prácticas principalmente como las siguientes:

  • Descuentos especiales a familiares y amigos, muchos por debajo del costo de los productos o servicios.
  • Líneas de crédito que superan los 90 días.
  • Algunos productos o servicios “gratis” total “alguien debe probarlos y darme una opinión objetiva de los mismos”
  • Pedidos especiales y de último momento.
  • Atención prioritaria sobre cualquier otro cliente, independientemente de su nivel de importancia para los ingresos del negocio.

De esta forma, al pasar el tiempo tu negocio comienza a tener problemas y todas estas prácticas se convierten en detonadores de un esquema poco saludable, más aún cuando seguramente temes cobrarles lo adeudado o dejar de darles el privilegio inicialmente otorgado para así evitar romper ese vínculo tan cercano con estas personas.

Alto y reenfoca el negocio

Si todo lo arriba mencionado te suena familiar, te recomiendo primero respirar profundamente y llorar todo lo que requieras previo a tomar acción.

Primero, debes recordar las razones por las cuales creaste tu negocio y, si aún no lo haz hecho, escríbelas en un papel, compártelas con tus familiares inmediatos y déjales saber que ese es tu sueño y que valoras todo su apoyo.

En segundo lugar, da el ejemplo y sé tu misma la que paga por los servicios y productos que disfrutas de tu propio negocio. En esta línea recuerda que una de las reglas de oro de toda emprendedora es vender solo aquello por lo que estuviera dispuesta a pagar, por ende, para ser consistente debes pagar por las cosas que tu misma consumes de tu negocio.

Por último, ponte firme con tus amigos y familiares si ellos te apoyan y valoran todo el esfuerzo que haces con tu negocio seguramente te apoyarán cumpliendo con el pago de lo que adquieren, y jamás te pedirían un descuento solo por ser tan cercanos a ti.

Recuerda que todas estas prácticas te ayudarán a fortalecer las bases de tu negocio y permanecer en el tiempo con este de una forma realmente saludable.

Karina Carrero, The Company Doctor, Impulsando la cultura para tener negocios saludables. Síguela aquí.