A estas alturas, ya es innegable que Meghan Markle se ha convertido en todo un icono de estilo al que seguir y en el que inspirarse. Sorprende con todos y cada uno de sus looks, pero sin duda, el de su 37 cumpleaños pasó algo inesperado.

Ese día, lució un vestido camisero de Club Monaco, con cuerpo negro y de falda plisada multicolor, que lució ayer en la boda de Charlie van Straubenzee, uno de los mejores amigos del príncipe Harry.

A pesar de que con este vestido Meghan consiguió reinventar el look de invitada con una apuesta de lo más atrevida, en lo que al color se refiere, no todos alabaron su elección. Sobre todo, cuando, en cierto momento, uno de los botones del escote se desabrochó y dejó a la vista el sujetador negro y lencero de Meghan.

Algo que cualquier otra VIP podría haber hecho de forma consciente para aportar personalidad al diseño y nadie se hubiera inmutado e incluso se hubiera aplaudido el gesto, aún siendo un accidente, como en el caso de Meghan.

Charlie Van Straubenzee Wedding

Pero, sin duda, las royals, mucho más discretas, esto es algo a lo que no nos tienen nada acostumbrados y, por supuesto, en Internet han saltado todas las alarmas llenándose de críticas.

Pero, seamos serios, ¿a quién no le ha pasado esto alguna vez? A pesar de todo, tanto Meghan como cualquiera debería vestirse sólo según su propio criterio.