La lactancia es toda una aventura, cargada de momentos únicos, pero también de sorpresas que jamás se te habían cruzado por tu cabeza.

Por María Fernanda Betti

Aquí te cuento 5 cosas curiosas que pueden llegar a sucederte durante la lactancia, sin embargo, creo que seguramente podrás añadir a esta lista varias situaciones más.

1-Los pechos crecen durante el embarazo… pero luego del parto crecerán aún más

Durante los aproximadamente nueve meses de embarazo tus pechos se han ido preparando para amamantar a tu bebé. Podrás observar que su tamaño aumenta, se visualizan tus venas a través de la piel, la areola se torna más obscura. Pero algo que quizás nadie te contó que luego de 2-3 días de nacido tu bebé, tus pechos se vuelven más grandes y turgentes. No te preocupes, es un proceso normal, el cual resolverás colocando a tu bebé a mamar. Pasado este momento, tus pechos se comportarán con normalidad… pero recuerda! Al momento de adquirir un sostén para lactancia considera comprar una talla más grande!!

2-La lactancia no es instintiva… sino que se aprende

A pesar de que somos mamíferas y nacimos con todo para alimentar a nuestros hijos, la lactancia no siempre se dá de manera “natural” o “espontánea”… sino que debemos aprender a lactar a nuestros pequeños.

Asique es fundamental que comiences a preparar tu lactancia desde tu embarazo. Sabes cómo? Informándote, aprendiendo sobre todos los temas referentes al amamantamiento y compartiendo tiempo con otras madres que lactan, para ser testigo de cómo lo llevan a cabo.

De esa manera, contarás con instrumentos que te empoderarán y permitirán ser la protagonista de esta aventura junto a tu hijo.

3-Amanecer despareja o el pijama empapado de leche

Lo sabroso de amamantar durante la noche, es que en ocasiones no llegamos a despertarnos totalmente y seguimos descansando mientras nuestro bebé yace a nuestro lado prendido al pecho. La desventaja de ello es que no recordamos si ha vaciado el pecho o si ha tomado de ambos pechos o sólo de uno.

Incógnita que develamos al despertarnos, cuando no es nuestro bebé quien nos despierta sino la ropa mojada o la molestia de sentir un pecho super cargado.

4-Producimos leche ya desde el embarazo

Si estas embarazada, no te espantes si se asoman algunas gotas de leche por tu pezón. No todas las mujeres lo experimentamos ni es una condición imprescindible para lograr la lactancia posterior. Pero sí debes saber que tus pechos comienzan a producir leche desde el embarazo, y no debes hacer nada al respecto, sólo estar informada y contar con herramientas para poner en práctica cuando llegue tu bebé.

5-La leche no siempre es blanca

Si pensamos en leche… la primera imagen que se nos viene a la cabeza es un “líquido blanco”. Y normalmente, la leche así es… aunque en la leche humana, ciertos factores pueden hacer que varíe su color. Por ejemplo, tu alimentación o algún medicamento que consumas o causas fisiológicas pueden provocar un cambio de color en tu leche.

Lo sabías??

El calostro, esa leche que aparece los primeros días luego del parto, presenta un color amarillento o anaranjado gracias a la gran concentración de betacarotenos.

Los colorantes, naturales o artificiales, contenidos en algunos alimentos pueden pasar a la leche de la madre y teñirla ligeramente. Si por ejemplo, consumes mucha cantidad de vegetales de hojas verdes, tu leche puede adoptar alguna vez un color verde claro, y no es que seas extraterrestre.

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Un color rosado/rojizo de la leche significa la presencia de sangre. Esto puede deberse a pequeñas heridas o a una infección bacteriana. Es importante que consultes con algún especialista para resolver de ser necesario, la afectación. Generalmente, tu bebé podrá consumir esta leche sin problemas.

Muchas mamás que se extraen leche, descubren que su leche que se encuentra en reposo en la nevera se torna de un color celeste como si fuese de pitufo.

Un color verdoso en la leche podría deberse también a una acumulación de material lipídico en los conductos mamarios.

El color de la leche no tiene nada que ver con su calidad y en cualquiera de estos casos se puede seguir dando el pecho al bebé. No le perjudica en absoluto. Pero si tienes dudas, no dejes de consultar con un especialista.

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