“Tenía 3 meses de embarazo, un par de abuelos y tíos eufóricos con la noticia de que llegaría nuestra primera bebé. La ansiedad de ser madre primeriza a flor de piel, la tranquilidad de saberme acompañada por el apoyo de mi familia, y de repente… Un par de semanas después, mi esposo me da la noticia de que el proyecto profesional en el que ha estado trabajando por varios años ha resultado un éxito, ha sido ascendido a un cargo  con presencia internacional, lo que sin duda representará un crecimiento notable para nuestra familia, pero también nuestra MIGRACIÓN…”

¿Cómo decírselo a la familia? ¿Cómo hacerles sentir que seguirán con nosotros a pesar de la distancia?

Por Vanessa Montilla Ferrer

Emigrar lleva consigo un sinfín de emociones agridulces. Aunque es común escuchar que todo cambio implica nuevas oportunidades de crecimiento y eso es muy apasionante, ¡vaya que también es retador! Meter la vida que conoces en un par de maletas, despedirte de tus afectos y reestructurar tus dinámicas y actividades, saliendo de tu zona de confort para adaptarte gradualmente al nuevo país, es de valientes.

Pero, ¿eres tú la única persona que se va? ¿No se va también un pedacito de tu país y tus afectos contigo?

La experiencia migratoria sobrelleva un duelo, un equipaje emocional para la persona que transita un nuevo rumbo. Sin embargo, también lo es para la familia que aguarda en casa, quienes también merecen ser comprendidos y acompañados en este proceso. ¿Cómo nos apoyamos mutuamente para sobrellevarlo? ¿Cómo mantenemos los vínculos familiares en tiempos de migración?

Compartamos algunas recomendaciones:

 Antes de Migrar: 

  • Explicar el proyecto migratorio: Contar a tus familiares cercanos tu proyecto migratorio y las herramientas favorables con las que cuentas para llevarlo a cabo. Esto les brindará tranquilidad y les permitirá hacerse expectativas realistas del futuro, recuerda que la experiencia difiere en cada persona y podría tomarte más o menos tiempo del esperado estabilizarte en el nuevo país. Déjales saber a tus familiares qué rol quieres que tengan en estos primeros meses (ej. apoyo en el proceso de mudanza, poderes legales, cuidado de niños, etc.), los canales de comunicación que podrán establecer para mantener su relación y cómo visualizas tus primeros meses en el nuevo país. Bríndales el espacio para que aclaren sus dudas y te den su feedback acerca de cómo les hace sentir el cambio, compartan sus impresiones.
  • Brindar espacios de compartir de calidad: Si está en tus posibilidades, planifica tu proyecto migratorio con anticipación, dispón del tiempo adecuado para organizar tu mudanza y documentación, pero no dejes de lado contar con espacios de calidad para compartir en familia y despedirte de las personas que son importantes en tu entorno, utiliza estos encuentros para recordar las experiencias compartidas, agradecer y visualizar cómo serán sus próximos reencuentros virtuales o presenciales. La salida de un familiar, abre una ventana al mundo para todos y visualizar juntos el estado deseado les ayudará a conectar con lo positivo de la experiencia y llenarse de motivación, además de cerrar ciclos pendientes y disminuir la ansiedad de separación o asumirla con mayor claridad.
  • En el caso de Niños: Hazlos parte del proceso, háblales con honestidad, explícales el nuevo proyecto familiar asegurándote de que puedan comprenderlo según su edad (mediante el juego, cuentos o películas que te permitan elaborar el tema), muéstrales fotos del país donde vivirán, bríndales espacios para despedirse de sus familiares y amigos, elabora junto a ellos proyectos que le permitan llevar a sus afectos consigo (ej. Un albúm de fotos familiares con escritos, arte hecho en casa junto a los abuelos, etc.).

Una vez que emigras:

  • Mantener la comunicación: Honrar los acuerdos que hiciste con tu familia de mantenerse en contacto continuo, enseñarles a utilizar nuevas tecnologías para mantenerse comunicados (como Skype, FaceTime, videollamadas) Si el caso lo amerita, muchos de nuestros padres y abuelos no conocen los beneficios de los teléfonos inteligentes que para nosotros resultan tan habituales.

  • Integrar a tu familia de origen en tu nueva dinámica: Incorpora fotos de tus afectos en el nuevo hogar, comparte actividades de interacción a distancia (ej. intercambiar recetas familiares o de la nueva cultura y enviarse fotos al prepararlas, juegos de adivinanzas entre abuelos y nietos, leer el mismo libro o ver la misma serie y comentar impresiones). Planifica reencuentros familiares y comparte la organización y fotografías de los lugares que juntos podrían visitar y que visites para motivarles. Comparte tus logros y experiencias y pídele a tu familia que te hagan parte de momentos familiares importantes (graba videos para graduaciones, cumpleaños, etc.).
  • ¡Siempre, Siempre! Valida las emociones: Una migración sana no significa que siempre estarás feliz. Es importante darte el espacio para tomar conciencia de tu sentir en el aquí y el ahora. Toma tiempo de esparcimiento para pensar, ejercitar tu cuerpo y conectar tus pensamientos con tus emociones. Recuerda que, tus emociones serán coherentes con lo que vivas, migrar implica un proceso de duelo, y muchos días experimentarás sentimientos de tristeza y añoranza al igual que tu familia, permítanse sentirlos y compartirlos, así como los sentimientos de alegría que a todos reconfortan, detente a celebrar tus logros, por más pequeños que parezcan. No desestimes la importancia de buscar nuevas redes de apoyo de personas que compartan tus vivencias y afinidades. Recuerda siempre las palabras de Serrat “Caminante son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino se hace camino al andar”, todos los días da un paso al frente y siente orgullo de ello, eres dueña de tu destino y tienes el mundo en tus manos.

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