Tengo que admitir que llevo varios meses enfocada en un nuevo proyecto de emprendimiento que me ha robado la calma, en todos los sentidos.

Por María Luisa Osácar

Me ha llenado de mucha expectativa y alegría, pues se trata de crear algo desde el principio para llegar a millones de personas. Pero, por otro lado, he sentido mucha ansiedad por ser un proceso nuevo para mi y el hecho de tener que aprender, estar pendiente de cada detalle y tener presente la duda de qué va a pasar, me generó mucho estrés.

Llegó un momento donde la ansiedad me estancó y por varios días no avanzaba en absoluto.  Hasta que me di cuenta de que algo no estaba bien: era la ansiedad la que me estaba afectando. Así es que decidí combatirla.

La ansiedad es uno de los peores enemigos de los emprendimientos, pues no es tan fácil de identificar y mucho menos de manejar. 

Sé que como a mi, a ti también te puede estar pasando algo así, y es por esto que quiero compartirte algunas de las cosas que hice para eliminarla y volver a enfocarme en lo más importante.

Tomar mucha agua… sí mucha. 

Aparte de los maravillosos beneficios del agua, descubrí que cada vez que tomaba agua me daba tiempo para hacer un alto, y respirar. Si no tenía a mano, tomar agua me obligaba a pararme, caminar e ir a buscar, y luego, hacer un alto, pararme, e ir a el baño.

Sí, tomar agua, además de hidratarme, me ayudaba a moverme, cambiar de lugar y postura aunque sea por unos minutos y reenfocarme.

Hacer ejercicio…

Si hacer ejercicio no es habitual para ti, como tampoco lo es para mi, dejarlo a un lado es muy fácil cuando estás emprendiendo pues no le das prioridad y siempre tienes como excusa que no tienes tiempo para hacerlo pues hay cosas más importantes y urgentes que sacar.

Sin embargo, noté que cuando hacía ejercicio tenía más energía, mejor humor y era más productiva. Lo mejor, mientras hacía ejercicio me venían ideas nuevas para incorporar en mi proyecto.

Tener una tribu

Muchas veces cuando emprendemos queremos hacer todo solos, y con esto me refiero a hacer todas las tareas nosotros mismos, no pedir ayuda y mucho menos hablar con otro de lo que hacemos.

Este proyecto del que les hablo lo empecé a trabajar sola y llegó un punto donde me sentía perdida. Allí me di cuenta que estar en una comunidad de personas que estuvieran haciendo algo afín a lo mío era súper importante. El acompañamiento, aunque sea para hablar de las penas y locuras del camino, es clave para eliminar la ansiedad de emprender y que podamos avanzar a buen ritmo.

Elimina el “podría ser otro día”

Admitámoslo, todas tenemos algo pendiente por hacer que vamos postergando porque es algo sencillo y se puede hacer en otro momento. Pero, aunque no nos demos cuenta ese algo nos quita parte de nuestra energía y nos genera una ansiedad innecesaria.

Por ejemplo, quieres ordenar tu closet, pero, puedes hacerlo otro día. Tienes que hacer una cita médica de rutina, pero, también podría ser otro día. Tienes que limpiar la nevera, pero, también podría ser otro día… Y así la lista puede seguir y seguir. ¡Alto! Tomate 20 minutos y haz algo de eso que vienes postergando. Vas a ver la gran diferencia.

Alimentar el corazón

La parte espiritual es muy importante en nuestra vida, sobre todo al emprender.  Es importante que nuestro cuerpo esté bien, pero también nuestro espíritu. Hablar con Dios, no solo para pedirle, si no también para agradecerle lo que tienes y la oportunidad de ir en el camino que estas, te ayudará a mantener siempre tu norte y a ver todo con optimismo. Tomarte un tiempo para orar o meditar cada día es fundamental para salir adelante en el proceso de emprender.

Si te gustaron estos tips tanto cómo a nosotras, sigue a Malu en sus redes aquí. Tiene unas frases buenísimas que te animarán en su día a día.