Hoy día en el mundo tan acelerado y ruidoso en el que vivimos, es necesario poder contar con algunos ratos de silencio, contemplación y quietud. Estos son importantes para reajustarnos, volver al centro pero sobre todo para escucharnos a nosotros mismos en ese silencio indispensable.

Por Sonima Ferrufino

Nos hemos olvidado cuál es el “sonido del silencio” y, lo que es peor, no nos acordamos que son mucho los beneficios del silencio para la salud (de cuerpo y mente) y para nuestro desarrollo personal y social.

Muchos vivimos bajo estrés sonoro y/o en ciudades llenas de contaminación acústica. Esto es más común de lo que nos imaginamos, de lo estas conscientes y de lo que nos poder perjudicar tanto física, emocional, mental y energéticamente.

Existen muchas técnicas para alcanzarlo. Se dice que es en el silencio y con el silencio (que no necesariamente es lo mismo) cuando conversamos con la divinidad y escuchamos nuestra intuición.

Podríamos decir que si esto es así, entre tanto ruido y estímulos diarios que estamos…simplemente el silencio ya se ha vuelto una necesidad que pronto será un lujo. y ¿realmente es el silencio el que nos facilita re conectarnos, rezar, meditar, sosegarnos, etc.? Bueno, esto te lo dejo a manera de reflexión, porque como madre me pongo a pensar en todo el ruido diario en casa, escuela, tráfico, tv, música, computadora, celular, otras personas y ni sigo porque voy a querer irme a vivir a Machupichu.

ENTONCES, ¿Cuál es su verdadero significado?

La palabra «silencio» viene del latín silentium y este del verbo silere (estar callado). El verso silenciar se asocia a: dejar caer y tirar, que estaría presente también en las palabra semilla.

Y ahora la versión Sonima: el silencio es ese espacio, que se vuelve momento y el cual puede estar lejos del tiempo. Es donde acallamos la mente, escuchamos el corazón y nos conectamos con nuestro ser interior. ¿Sabes? Es necesario escuchar tu alma en el silencio.

Te pregunto: ¿Crees que podamos tener un real y absoluto silencio?

¿Y nuestros latidos del corazón que?

Sabes que hace mucho tiempo y una hermosa práctica ancestral de reconexión espiritual son los retiros de silencio. Dejar el qué hacer para el no hacer desde y con el silencio. Yo lo he hecho y te puedo decir que en el efímero silencio puedes encontrar las respuestas más grande y profundas. A veces no debemos preguntar, ni buscar, solo hacer silencio.

También deseo aclarar que cuando hablo de estar y ser en el silencio, no me refiero a nunca hablar, ignorar a nadie, ni estar callado en depresión. Eso es harina de otro costal.

Bueno, ahora entrando en materia un poco más profundo y para nuestro bienestar veamos algunos beneficios que nos puede traer el silencio en nuestras vidas.

Debemos de procurar hacer y encontrar esos momentos y espacios de silencio para vivirlo, sentirlo, escucharlo y relajarnos. Además, es importante que también se lo enseñemos y practiquemos con nuestros hijos como algo normal y necesario para Ser y Estar.

Tanto ruido y esa contaminación acústica de la que estamos rodeados diariamente, nos impide concentrarnos, sube nuestro ritmo cardíaco, nos genera estrés, debilita nuestra energía, nos da sensación de apuro y angustia ante cosas que ni siquiera pueden estar pasando.

Algunos beneficios de tener unos 10 a 15 minutos de silencio diariamente:

  • Poder escucharte para conectar con tu real intención del día.
  • Rezar, agradecer, enfocar tu día con actitud positiva y en calma.
  • Restablecer tu ritmo cardíaco.
  • Bajar los niveles de estrés y ansiedad.
  • Equilibrar el ritmo respiratorio.
  • Regeneras los ritmos cerebrales y estás más dispuesto a ser creativo y a procesos de aprendizaje.

Además, muchas veces en una relación social, nos va mejor escuchando y aprendiendo que solo interrumpiendo y hablando. En ocasiones hablamos hasta sin que nos lo hayan pedido. Expresamos nuestro punto, gritamos o somos tenazmente auditivos para dejar saber nuestro punto de vista que muchas veces no cambia la situación.

¿Cuántas veces el no hacer silencio empeora la situación? Y con esto no digo que no hables tu sentir, tu punto de vista, te defiendas, expreses etc. Pero, como bien dijo un gran sabio: «Si no tienes algo bueno y transformador que decir, mejor no hables». Démosle un buen uso del silencio. Hagámoslo un buen hábito en nuestro diario vivir para disfrutar de la compañía de nosotros mismos.

Te invito a meditar, a respirar, a ser consciente del silencio y estar presente de tu vida aquí y ahora.

Sigue a Sonima y entérate de todos los cursos que tiene para ti y tus hijos.

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