Hace unos años me alejé del mundo corporativo, decidida a ser mamá emprendedora. Cuando nació mi hijjo, opté por separarme de la vida laboral de 12 horas al día (sí, porque eso de 8 a 5 no existe) y me iba a dedicar a él por completo durante el primer año.

Mientras transcurría el tiempo una mezcla de sentimientos crecía en mi: cada día que pasaba, menos quería separarme de él y ni perderme un instante de su desarrollo, pero a la vez, una parte de mi extrañaba la actividad laboral y poner en práctica mis habilidades y experiencias.

Así, en medio de ese primer año empecé a emprender y me enamoré de esa vida, aunque ahora, en vez de tener el horario de 12 horas de la vida corporativa, tengo un horario continuo de 27 maravillosas y alocadas horas al día (sí, 27 o más, porque algo hacemos las mamás que logramos extender nuestro día mágicamente)

Ya han transcurrido tres años en esta aventura. Este espacio de tiempo, alejada del ritmo laboral regular, me permitió explorar otras ideas de negocio y  así,  un día me dije: tengo que hacer algo en el mundo digital.

Es un mercado sin fronteras cuya única barrera es el idioma, y eso, incluso, es algo que puede manejarse. Así empecé a investigar diferentes opciones hasta que di con el tan de moda hoy: ecommerce. Eso me hizo tanto clic.

A mi me enamoró la idea de poder tener mi propia tienda virtual con poca inversión al no tener que pagar un espacio físico, y lo mejor, no tener que esperar que la gente de la zona entrara caminando a ella, si no, virtualmente, podia llegarle literalmente a el mundo entero y solo estaban a un clic de distancia de mi negocio.  Esa es la maravialla del comercio electrónico.

¿Te suena bien a ti también?

Si respondiste que sí, entonces, sigue leyendo  pues voy a compartirte las 3 opciones más relevantes que he visto, cómo se ajustan a cada tipo de emprendimiento y personalidad,  y te cuento por cuál opción me incliné yo para iniciar.

Estoy segura que esto te va a ahorrar mucho tiempo metida en google.

Tu propia página web de compras:

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Cuando eres emprendedora, es tentador tener en tu página web con tu carrito de compras.  La verdad es algo que en lo personal me llamó la atención, sin embargo, hay cierta complejidad detrás que tienes que manejar: tu tienes el inventario, debes almacenarlo tú y encargarte de las entregas, así como de facturar a las personas y manejar cualquier tipo de reclamación.  Esto sin mencionar tener algún tipo de conocimiento técnico o contratar a un programador para que desarrolle tu tienda online y luego mantenerla actualizada con actualizaciones necesarias de software.

Suena algo complejo, lo sé, pero la ventaja es que tu tienes el control absoluto de todo. Si eres de las emprendedoras a las que les gusta estar metida al 100% en cada detalle, esta es tu opción, pero ojo, el querer hacerlo todo tu, puede ser costoso y quitarte foco en lo más importante: cómo puedes crear verdadero valor para tu cliente.

Software as a Service

Estos tienen la ventaja de que no te tienes que preocupar por temas tecnológicos. Puedes crear tu propia tienda virtual en muy poco tiempo (minutos!), con facilidades de pago listas para usar como PayPal o tarjetas de crédito y además tus clientes pueden comprar con la confianza de que es un sitio seguro.

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Una de estas opciones es Shopify y me parece súper útil para las emprendedoras, sobre todo para aquellas que producen sus propios productos, como joyería, muñecas, accesorios de bebes, conservas e incluso ofrecen servicios, etc.

Shopify es la plataforma de comercio electrónico con crecimiento más rápido del mundo, hoy día cuenta con 500,000 tiendas activas alrededor del mundo y, algo que me encanta es que en ella puedes vender un número ilimitado de productos. Es excelente para crear tu tienda customizada, con tu propio dominio y así logras brindar una experiencia de usuario única, a tu estilo.

Marketplace

Amazon es la ventana de ecommers más grande del mundo y hoy día también se considera que compite con Google como buscador, pues millones de personas lo utilizan como centro de búsqueda a la hora de necesitar referencias de un producto.

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Tiene más de 300 millones de usuarios y en el 2017 vendió más de $177 billones. Aunque su mercado más grande es Estados Unidos, fácilmente cualquier persona puede comprar y recibir en su país a través de un casillero de correo y además cuenta con portales para otros mercados en Europa y Asia.

Una de las ventajas de vender en Amazon es que ellos te dan la opción de encargarse de todo: almacenar, cobrar, entregar, manejar devoluciones, etc. Esto simplifica mucho el día a día pues ellos se encargan de todo el trabajo grueso. Tu escoges el producto que quieres vender, te encargas de producirlo y de que llegue a las bodegas de Amazon. De allí ellos hacen todo lo demás.

Esta opción es muy recomendada para personas que quieren emprender con un negocio online, sin necesidad de ellos mismas hacer su producto. Es decir, no tienes que tener habilidades manuales para volverte una empresaria (no todas tenemos ese don!). Aquí se trata de que tu crees tu propia marca.

Esta última opción a mi me encantó. Así empecé a estudiar cuanto podía sobre cómo vender en Amazon y así inicié mi viaje en el mundo del ecommerce. Mi nueva aventura de empendimiento.

¿Con cuál opción te identificas más tu para iniciar?

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