Los adultos tenemos el inexcusable compromiso de acompañar a nuestros hijos en su proceso de crecimiento y desarrollo. Este debe ser de una manera afectuosa e inteligente, para que de esta manera logren ser autónomos, creativos, felices, sanos y con una alta autoestima en ellos mismos. De manera que alcancen con facilidad las metas de desarrollo humano.

Por Loly Montesinos de Reinfantil

Es así que, a muy temprana edad, se los va formando en principios, valores, tradiciones y creando un conjunto de normas y buenos hábitos en ellos. La alimentación, la hora del baño, el horario de dormir, el que aprendan a jugar solos, saludar, compartir a vestirse y desvestirse entre otras tantas tareas; son momentos que se van dando en nuestros hijos, en la medida en la que nosotros, como adultos vayamos presentándoles oportunidades para realizarlos. Además, de ser coherentes en las indicaciones que emitimos, ya que durante los primeros años de vida los niños aprenden con mucha facilidad.

Es por ello, que en esta primera etapa de vida se debe también inculcar el amor y el respeto por la naturaleza, que acompañado de acciones permiten una enseñanza vivencial en los niños. Sembremos en ellos la espinita de: reciclar, reutilizar y reducir en nuestro ecosistema.

¿Cómo hacerlo?

Podemos valernos de actividades lúdicas para facilitar el aprendizaje de una manera divertida y crear este buen hábito en la familia y desarrollar así su conciencia ecológica. Claro, teniendo siempre presente que el ejemplo que les demos como padres valdrá más que cual indicación dada.

 

Hay varias actividades que podemos realizar con nuestros niños, por ejemplo: introducirlos mediante cánticos y melodías en las que se destaque la importancia de ser responsables con nuestra naturaleza y luego aplicarlas con ellos en nuestra cotidianidad.

También, podemos iniciarlos con cuentos en los que el protagonista sea el respeto por nuestro entorno y naturaleza.

Una actividad que les gusta mucho es dibujar, por lo que se podría hacer gráficos o imprimir bocetos de los contenedores según el material reciclado.

Color azul para el papel cartón y el papel, color verde para el vidrio, color amarillo para latas y plásticos, color naranja para los residuos orgánicos, color rojo para los desechos peligrosos y color gris resto de residuos.

Estos dibujos pueden colocarse en la casa e ir metiendo la basura que se genere siguiendo esa clasificación hasta que luego se convierta en un hábito. Procuremos siempre hacer del reciclaje un espacio para compartir y fortalecer el vínculo familiar de manera divertida.

Reutiliza los artículos que tengas tantas veces como sean posibles. Evita comprar artículos que no sean necesarios, cuyos envases no sean respetuosos con el medio ambiente y Anímate a compartir y recuperar ese ejemplo tendrá un impacto muy positivo en tus hijos.

Conoce más de la iniciativa #CompartirYRecuperar que realiza Reinfantil aquí.