Seguro hay muchas razones para emprender un negocio propio y también hay razones para no hacerlo. Sin embargo, hay una razón en particular que puede hacerte fracasar sin vuelta atrás.

La palabra de moda o más mencionada: “emprendimiento”.  Es una buena moda. No como otras que pasan rápidamente.

Por Almeyda Kant

No creo que eso pase con los emprendimientos. Esta “moda” va a durar mucho tiempo simplemente porque le está dando a muchas personas una oportunidad de ver la vida desde otra perspectiva y encontrar el sustento diario en lo que realmente aman. Digo, si es esa la razón por la que quieren emprender.

Hay algunas muy buenas razones para emprender. Pero hay muchas otras que no son las mejores. Como por ejemplo:

Quiero tener más tiempo libre:

No sé quien dijo que tener un negocio propio te iba a dar más tiempo libre. La verdad, es que, un negocio en sus inicios es como un bebé recién nacido. Necesita muchos cuidados y conlleva trabajo para hacerlo surgir. Muchas veces, más de las 8 horas diarias normales de un asalariado.

Quiero ganar mucho dinero:

Por supuesto que puedes. Pero recuerda que eso toma esfuerzo y tiempo… por no decir, un par de años. Así que, si estás pensando hacerte rico pronto, espero que tengas algún Jobs, Tesla o Bezzos escondido en lo más recóndito de tu ser (y ojo, que a ellos no les fue más fácil que a cualquier otro).

Hacer lo que quiera cuando quiera:

Para que las cosas fluyan adecuadamente, se necesita mucha disciplina. Es verdad que uno mismo decide como y cuando hacer lo que necesita en el negocio. Pero una vez que lo estableces, necesitas cumplirlo. Tener un horario, una rutina, te permite ser más productivo y eficiente que simplemente hacer las cosas cuando te dan ganas.

Quiero hacer lo que me gusta:

Bueno, si, es verdad; uno puede lograr crear un negocio de lo que le ama. Aunque no siempre vas a hacer lo que te gusta. Muchas veces tendrás que hacer lo que NO te gusta. Es decir, te va a tocar aprender a hacer cosas que a lo mejor no son tu pasión, pero son necesarias para el negocio. Por ejemplo, la contabilidad de tu negocio, o ventas, o entregas a domicilio – aunque esté lloviendo. Incluso, levantarte temprano para cumplir un pendiente. La verdad es que al principio y, considerando que seas un solo-preneur, te va a tocar hacer de todo. Al menos hasta que tu negocio sea lo suficientemente lucrativo como para contratar personal. Así que si piensas que vas a hacer “solo” lo que te gusta, pues estas en un error.

Quiero estabilidad laboral:

Ay ay ay, esta si que es buena. No hay mayor incertidumbre a la de no saber si te van a pagar antes que te corten la luz o el agua en tu casa. Cierto es que ningún trabajo es seguro, porque ser asalariado tampoco garantiza nada. Sin embargo, y, una vez más, hasta que tu negocio se asiente y funcione adecuadamente, abra mucha incertidumbre en tu vida. Así que, prepárate.

Quiero ser mi propio jefe:

No rendirle cuentas a nadie: esta es la clave…… del fracaso. Si, así como lo escuchas (o mejor dicho, lees).

Al principio, tus clientes principales son casi siempre son familiares, amigos y conocidos. Pero después de ellos, ¿qué?

¿Cual es el principal objetivo de un negocio?

No es ganar dinero, ni darte más flexibilidad, ni estabilidad…. No, es satisfacer una necesidad. Una necesidad por la cual otros estén dispuestos a pagar. Entonces, ¿cuál secreto de un emprendedor exitoso? Es “servir”.

Servir a otros. Así sea con un producto o un servicio, el principal objetivo es un negocio es solucionar un problema. Servir a tus clientes. Resolver una necesidad.

Entonces, siempre tendrás que “responderle” a alguien; levantarte temprano por alguien, estar a tiempo por alguien. Y para que tu negocio de frutos ese alguien deberán ser tus clientes.

Entregas a tiempo, calidad de servicio, trato amable, soluciones innovadoras, precios accesibles.

Y en el momento que olvidas que te debes a otros, en ese momento es cuando tu negocio estará destinado al fracaso.

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