Hace unos días, una chica (llamémosla Dorita) le dice a su amiga: “Sabes, el otro día escuché hablar a Fulana sobre este producto, decía que era buenísimo y que ella lo usaba en su casa. Creo que voy a probarlo también”

La otra le responde: ¿Sí? y ¿dónde conociste a Fulana?

Para su sorpresa Dorita le dice: “Noooo yo no la conozco, pero bueno, casi casi, por que la sigo en redes sociales.  Me encantan las cosas que pone en instagram y me entretiene mucho.”

Resulta que Fulana es una influencer y quizá ni cuenta se ha dado. Y mejor aún, quizá tú eres esa persona.

Sí, una influencer…

Ese término que suena tan glamuroso y que si te lo dicen sientes que mínimo eres actriz de cine.

Por si no estas muy familiarizada con el término, un influencer es una persona que cuenta con cierta credibilidad para hablar de un tema específico y que genera opiniones o reacciones en otras personas cuando habla de ello.

Si bien es cierto que las celebridades son influencers, ya que tienen grandes cantidades se seguidores, no tienes que ser tú una actriz o parte de la farándula para influir a la sociedad sobre un tema en particular. 

Gracias a los diferentes tipos de redes sociales, nuestra voz llega a millones de personas sin importar si somos famosos o no.

Sí, de forma directa o indirecta puedes llegar a muchísimas personas sin siquiera darte cuenta.  Entre los que te siguen, los que llegan a tus publicaciones por medio de hashtags o de personas que compartan lo que tu publicas, puedes tocar la vida de cientos, miles o, porqué no, millones de personas, generando un impacto muy grande en la sociedad.  ¿Lo habías pensado alguna vez?

Un cambio en la sociedad…

Relacionado a esto, también ha cambiado muchísimo el comportamiento de compra de las personas. Antes, ibas a un lugar, leías la etiqueta o escuchabas al vendedor y tomabas la decisión de compra.

Hoy día, la persona, antes de ir a la tienda o de hacer clic para comprar, se ha informado buscando comentarios sobre el producto o servicio en internet usando plataformas como youtube, google, amazon y  facebook. Confía en el producto o servicio si «conoce» a alguien que le pueda dar referencias o recomendaciones personales sobre su calidad.

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Así, las compañías, desde las más pequeñas hasta las grandes corporaciones, han entendido la importancia que tienen en la decisión de compra las referencias o recomendaciones de personas «reales» sobre sus productos o servicios.  Han visto que las personas confían más en lo que le puede decir una persona «real» vs un anuncio publicitario. Es por esto que, retomando la palabrita «influencer», cada día  son más las empresas que incorporan a estas personas dentro de sus estrategias de marketing.

Pero entonces, te preguntarás: Yo soy una persona «real», no soy famosa ni nada por el estilo, ¿podría ser una influencer?

Y la respuesta es: ¡Sí! 

Hoy día, la tendencia es buscar  personas que puedan dar referencia de marcas o productos pero que tengan pocos seguidores. Las compañías han notado que en muchos casos, es más importante la calidad de seguidores (es decir, seguidores que realmente les interese un tema) vs la cantidad.

Tener pocos seguidores (unos 1000) se considera un micro influencer y muchas veces son super apreciados por las marcas porque saben que esos 1000 son seguidores que realmente les interesa de lo que tu hablas. 

Si quieres empezar a destacar entre las marcas para que te consideren oficialmente como «una influencer», te recomiendo esto:

  • Asegúrate que tu cuenta, ya sea de instagram, facebook, youtube o incluso blog, tenga un tema definido. Es decir, ten foco. No se trata de hablar por hablar, si no de hacerlo de cosas que tu conozcas, te gusten y la gente crea en lo que tu dices.
  • Haz publicaciones que realmente generen conexión con tu público. Entiende qué tipo de personas te siguen y qué tipo de cosas les gusta que tu publiques.
  • Cuando ya tengas lo anterior consolidado, prueba haciendo publicaciones recomendando marcas o productos acordes a tu temática de forma gratuita. La idea es que te vuelvas una referencia para personas y que esas marcas vean lo que tu estás haciendo.
  • Como último, pero no menos importante, recuerda la gran responsabilidad que tienes cada vez que publicas algo.  No lo hagas solo por querer llenar espacio o hacer show. Sin darte cuenta, impactas la vida de muchos con cada video o texto que escribes. Hazlo a consiencia, dentro de tus valores y siempre pensando en el impacto que puede tener en las otras personas, incluso en ti y en tu familia.

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