Cuando te conviertes en mamá, parece que tu mundo da una vuelta completa. Si eres primeriza, sientes que ya nada es lo mismo. La felicidad por recibir a ese nuevo ser está en tu corazón, pero las emociones y el estado hormonal hacen de las suyas.

Por Neyla Chifundo

El tiempo pasa y te das cuenta que el postparto es un estado PERMANENTE. Si, tu cuerpo, tus noches, en fin tu vida no vuelve a ser la misma. Acompañada de ese amor extremo que sientes por tu hijo, empiezas a olvidarte de alguien que también necesita atención. Ese alguien eres tú.

Quedamos en segundo plano, bueno, mejor dicho en último plano. Nos desatendemos de nosotras, en la mayoría de veces, en nuestro arreglo personal y sobre todo en nuestra salud.

ALTO, mamá, recuerda que si tú estás bien, tú bebé lo estará. Empieza por ti, regálate felicidad y salud para poder compartirla y dársela a tu bebé.

Es importante que te dediques tiempo para ti misma. A complacerte en ciertos gustos. Darte una escapadita del día a día no te caerá nada mal.

No te olvides del rol mas importante que debes de cumplir: ser MUJER.

Una historia que habla de REALIDAD

Hace un tiempo leí acerca de una chica joven, despreocupada y llena de colágeno.

Así  como todas, antes de convertirnos en mamás. Para aquella época, vivía con una pareja de tíos solteros, hasta que un día anunciaron la llega de su primer bebé.  Por lo cual, prefirió mudarse  inmediatamente.

Años después, la vida quiso hacerla madre y sus planes cambiaron mágicamente.  De primer momento, se sintió asustada, con expectativas que cumplir. También se sintió extraña, puesto que ella como mujer, no estaba en las primeras líneas.  En todo ese hermoso camino que es ser mamá, se perdió como mujer y como persona.

Para ella fue crucial contar con personas, que aún no son mamás y otras que si. Ellas le han ayudado a lo largo de este nuevo caminar, y le han recordado quien era y quien puede seguir siendo. El apoyo es súper importante.

Hoy se describe como eso:  “una mujer, con ganas de sentirse MUJER.  Dedicarse tiempo, ir un día a la sala de belleza, ponerse unos tacones, lencería y ropa sexy.  Hoy después de un par de años, empezó a conocerse de nuevo, y a explorar esa mujer que había dejado aun lado, pero que hoy quiere rescatar.”

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Las invito a que se conozcan y se consientan.  Se sientan orgullosas de su rol como mamás y como mujeres. Además, de no perder ese lado ardiente y picaresco. No hay nada mas sexy que una mujer segura.  Sentirse sexy, no significa tener el cuerpo ideal, sino como tu te sientas más linda.

Y, recuérdate siempre, aunque el trabajo, los hijos y las cosas del hogar te absorban, siempre haz un tiempo para ti, y uno que otro cambio nunca están de más.

¿Que tal comprar ese conjunto  de lencería que te gusta y no te atreves? Pues, hazlo, sin culpa ni remordimiento.

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