Cuando pierdes físicamente a un ser querido, éste permanecerá en tu corazón. Sus mejores recuerdos con esa persona, sus sonrisas, su forma especial de ser y todo lo que aprendiste y te enseñó, eso será su mejor legado. Este es mi caso, es lo que alberga en mi corazón y en mi mente. Un recuerdo de amor llamado, ¡Mamá!.

Por Gladys De Gracia 

No pasa un solo día en el que no piense en ti, y es que en estos 6 años que se cumplen desde tú partida, han sido todo un aprendizaje. En un principio, me costó mucho entender la lección, lo cuestioné, me molesté y todo ese enojo y coraje estuvo rondando en mi por mucho tiempo.

Creo que simplemente decidí mantenerme en ese estado de ánimo de forma permanente, sin importarme. Tu partida es lo más difícil que me ha tocado afrontar y solo puedo pensar, en que esto no se supera del todo, yo solo he aprendido a vivir sin tu presencia física.

El cáncer nos puso a prueba, sacó lo malo en cada uno de nosotros pero igualmente nos enseñó que no importa que tan duro o destruido puedes estar por dentro, cuando realmente te lo propones y tienes a tus seres queridos apoyándote, das lo mejor de ti y mas.

Es cierto, que esta enfermedad nos unió como familia, a trabajar en equipo, apoyarnos aún más, superando nuestros miedos y siendo el animador uno de otros. Me enseñó a no ser egoísta. Es ver siempre el lado positivo de las cosas y que las pruebas se nos dan y se aceptan. Esto fue lo que tu me enseñaste, a tener esa fe inquebrantable; que se vale caerse y abrazar ese dolor, pero no darle hospedaje permanente en nuestra mente.

Mi mamá es mi heroína, siempre estará en mi vida con el recuerdo de su amor incondicional.

Ella luchó hasta el último minuto sin darse por vencida, repitiéndome su frase favorita “Hija, todo va a estar bien” y pese a la inmensa tristeza, que trajo su partida, ella no se equivocó.

¡Por siempre en mi corazón!

 

 

Loading...