Como madres y padres de familia siempre nos interesamos en conocer el entorno en el que la vida de nuestros hijos transcurre. Sea este su comunidad, su escuela u hogar.

Por Loly Montesinos – @reinfantil

Definitivamente, este último sabemos que depende directamente de nosotros. Por ello con sacrificio, entusiasmo y mucho amor nos esforzamos por asumir con mucha responsabilidad y compromiso, el gran reto de ser unos excelentes padres para nuestros pequeños.

Sin embargo, existen acciones que pueden incidir positivamente en los demás espacios, particularmente si desde el hogar formamos a nuestros niños a respetar y amar al prójimo y al entorno en el que vivimos. Asignándole la debida importancia de utilizar los recursos de manera eficiente.

¿Cómo fomentamos esta buena práctica en nuestros hijos?

Lo podemos realizar desde la cotidianidad, ya que el trabajo de ser padres demanda de realizar muchísimas tareas: darles de comer, vestirlos, bañarlos, dormirlos o pedirles que hagan todo esto por sí solos. Además de los deberes, las horas en la computadora o televisión, las discusiones….etc. más de una “peleita” para las que hay que estar en condiciones.

Entonces, podemos aprovechar estos espacios para ir sembrando en nuestros hijos la semilla del amor y el respeto por el medio ambiente. Ya que en todos los momentos arriba descritos siempre empleamos recursos y nuestros niños van a valorarlos en la medida en la que nosotros les demos la debida importancia.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ha compartido cifras alarmantes en las que se evidencia como cada año en el mundo se desperdician 1,300 millones de toneladas de alimentos, mientras casi 2000 millones de personas padecen de hambre o desnutrición. Solo el 3% del agua del mundo es potable y los humanos la consumimos más rápido de lo que la naturaleza demora en reponerla. Además, la quinta parte del consumo global de energía en 2013 provino de fuentes renovables.

Por otro lado, de acuerdo a la herramienta Waste Atlas, una iniciativa sin fines de lucro impulsada por organizaciones como la Universidad de Leeds, D-Waste, Iswa, Wtert, Sweep-Net y Swapi, muestra que en Panamá cada ciudadano genera alrededor de 445 kilos de desechos en un año. Por ello, es importante que como padres y madres de familia que tenemos bajo nuestra responsabilidad la formación y educación de nuestros pequeños, podamos poner en práctica los importantes consejos que el Dr. Carlos Ratti, Director del MIT Senseable City Lab ha realizado a la comunidad para reducir la huella, mediante el decálogo que se comparte a continuación.

Es necesario que Tomemos Conciencia, es decir que nos mentalicemos y le enseñemos a nuestros hijos a tener presente que toda acción que realicemos tiene una consecuencia en nuestro entorno. En familia reflexionemos si realmente necesitamos lo que vamos a comprar o si hay alternativas. Démosle la máxima vida útil a nuestras pertenencias, limpiándolas y reparándolas si es necesario. Para movilizarnos consideremos caminar, pedalear, utilizar transporte público y preguntarnos si de verdad es necesario usar nuestro carro y si no hay mas alternativa que ir en carro, considerar compartirlo.

Además, podemos reducir residuos optando por envases grandes con pocos envoltorios. Reutilizar y reciclar lo que te sea posible. Enseñemos a nuestros hijos a ahorrar energía, evitando dejar aparatos prendidos sin uso o cargadores enchufados innecesariamente. Finalmente, ahorremos en nuestra familia agua, evitando dejar la llave abierta si no la estamos usando.

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