Cuando salí embarazada por segunda vez, esperaba con ansias que fuera una niña, ya tenía al varón para hacer la “parejita”. Ese empeño que tenemos por etiquetarlo todo.

No obstante, cuando supe que era otro varón, me sentí culpable por haberme sugestionado tanto, al punto de insistir que era una niña.

Por Ysbe González- @soyunamamaenapuros

Quería huir de los juegos de peleas y carritos de donde siempre salía perdiendo a uno más sutil.

La verdad es que un hijo más allá del género, es una gran bendición y una oportunidad de transformarte como ser humano, así que comencé a preguntarme cual sería mi propósito al ser mamá de dos niños.

Lo primero que identifiqué es que vengo de una crianza “machista” y como coach enfocada en el empoderamiento femenino, era una oportunidad preciosa para derribar mis propias barreras internas. Definitivamente, no solo debía moldear la crianza de mis hijos, sino cambiar la percepción de mi misma.

Debo reconocer que al tener a mi primer varón no tenía esa conciencia, así que iba derechito a repetir patrones. Cuando llegó el segundo pude ver con mayor claridad el propósito de Dios como mamá de varones.

Y afortunadamente tomé un mejor rumbo, el cual me gustaría que tú como mamá de varones contemplaras.

Les comparto algunos cambios:

¿Mamá los niños lloran?

Esta fue mi respuesta: “Sí lloran mi amor, y  no tiene nada de malo, por eso no dejan de ser fuertes. Al contrario, llorar nos ayuda a sentirnos mejor”.

Sabía que no los presionaría por ser los “más fuertes”, decidí aprender a respetar las emociones de mis hijos. No es fácil, y debo aceptar que me equivoqué en algunas ocasiones, pero una vez que tuve una nueva conciencia fue liberador.

Es más fácil acompañarlos a enfrentar sus miedos, que presionarlos para que fueran “fuertes”.

¿Un niño puede jugar con muñecas?

Tuve que educarme y entender que cuando un niño juega con una muñeca o algún otro juego para “niñas”, está acercándose a los roles en su edad adulta, como por ejemplo el de padre. Comprendí que debía inculcarle a mis hijos que somos equipo, así que las tareas del hogar nos competen a todos, sin importar el género.

Identifiqué las situaciones donde yo me veía a mi misma “poco capaz” por considerar “Cosas de hombres”, así que me preocupé por reparar mi propio lavamanos o cambiar un neumático.

Fue determinante entender que debo transmitirles que mamá no es débil por ser mujer.

Claro que ser mamá de dos varones es una aventura que apenas comienza, y cuando debemos reemplazar creencias la cosa es ensayo y error. Sin embargo, vale la pena luchar por los cambios positivos, ahora combino fortaleza+sensiblidad.

Esa es mi misión, enfocarme en la inteligencia emocional de mis hijos para formar dos hombres fuertes, pero sensibles, con carácter pero amorosos, seguros pero humanos, listos para un mundo de igualdad.

Compárteme tú, tu experiencia y no olvides seguirme en @soymamaenapuros y compartamos juntas esta aventura de ser madres.

Loading...