Hace algún tiempo atrás, mi amiga Ali me dijo: Escribí algo, ¿me lo puedes revisar? Le prometí hacerlo, demoré, pero el día llegó…

Por Yanina Maffla – @nibrujasnireinas

Cuando empecé a escribir sobre el texto recibido, extrañamente y como cosas del destino, otra de mis mejores amigas me entrega un libro sobre el feminismo: “Dear Ijeawele, or A Feminist Manifesto in Fifteen Suggestions”. Al tenerlo en mis manos le dije: “Wow, estoy haciendo un escrito al respecto” y ella me dice: “Léelo primero”. Ambos escritos en el fondo hablaban en esencia de lo mismo.

No voy a ir a los extremos porque los infinitivos no deberían existir. Ni todos los hombres son malos, ni todas las mujeres somos buenas, además de que todo se ve desde ángulos diferentes.

Yo no sé si “soy floja” o “eso es normal” o “eso pasa en mi casa” según la sociedad, lo que sí voy a decir es que en términos de porcentajes hay uno alto número de mujeres corriendo por todos lados, haciendo maromas para cumplir con una lista larga de “tareas diarias”. Ali y Chimamanda Ngozi Adichie tienen los dedos llenos de verdades y muchas veces las conductas son como espirales, generalmente lo que vemos, lo aprendemos y luego lo repetimos a menos que tomemos consciencia de que así no funciona.

Hasta donde yo puedo percibir lo único que no puede hacer un hombre que hace una mujer es amamantar, pero aun así puede pararse para pasarle al niño en la madrugada. Siempre me acuerdo de unos vecinos que tuve en mi infancia, la niña me decía: “Mi papá me hace mejor la trenza que mi mamá”. Y es que es así, mejoramos en aquellas cosas que queremos mejorar.

Me declaro feminista hasta el tope y con esto no quiero decir que quiero aplastar a ningún hombre. Los que me conocen saben que creo en el matrimonio y adicional a eso tengo dos hijos varones que no quiero que nadie los aplaste, pero tampoco quiero que aplasten a nadie.

Voy a para aquí y los voy a dejar leer lo que Ali escribió:

“El ser padre, fácil no debe ser…
Me ha tocado escuchar y ver en el diario vivir a muchos hombres en sus funciones de padres y dicen ser buenos padres, no soy quien para juzgar, sin embargo un gran número de hombres dicen “soy buen padre” y no veo que les dediquen tiempo en sentarse a conversar y responder todas las interrogantes que tú pequeñines tengas, a escuchar todas las aventuras de un día en el colegio, sus preocupaciones, temores en fin. Saben algo queridos padres, mejor digan “soy un buen proveedor”, lastimosamente sienten que con eso es más que suficiente (ojo y las madres de esos hijos también proveen) y suelo ver a las madres estresadas porque sus hijos desarrollen sus tareas escolares y los padres regresan super cansados a sus casas a tirarse en un sofá a ver todos los juegos de futbol, a jugar con aparatos electrónicos o colgarse por horas a su celular, mientras las madres están en el afán de preparar cenar, revisar cuadernos, libros salir a comprar materiales de trabajo escolares, escucharles las anécdotas a los pequeños, etc.
Me pregunto yo: ¿En qué estamos fallando como sociedad? Ya que el tener y criar un hijo es responsabilidad de los padres (mamá y papá) y dentro de ello está en la educación de casa (valores, respeto a las demás personas) y los deberes escolares o extracurriculares.
Seguimos inculcando a nuestros hijos e hijas que nos desarrollamos en una sociedad machista, al menos eso percibo yo…
¿Cuántos matrimonios se han ido al traste en gran porcentaje por las cero empatias de un esposo hacia su esposa: en las actividades domésticas, del diario vivir o crianza de sus hijos?”

Las responsabilidades de la paternidad siempre estarán en tela de juicio, pero, si de algo estamos de acuerdo es de que las responsabilidades COMPARTIDAS se llevan mejor. Mamás, dejemos también que nuestras parejas o esposos tomen protagonismo en la vida de nuestros hijos. Recuerda que lo más importante es la comunicación, si te sientes muy recargada por miles de responsabilidades, dícelo hoy o calla para siempre…

Mi próximo escrito será sobre el libro de Chimamanda Ngozi Adichie, pero antes les pregunto a ustedes, porque Ali tiene varias interrogantes en su texto: ¿Qué creen?

Un beso,
Yanina Maruja Maffla Henríquez
En colaboración con Ali.

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