El “Mobbing” es como comúnmente se conoce al acoso laboral. Esta se define como la acción que un hostigador o varios hostigadores conducente a producir miedo, terror, desprecio o desánimo en el empleado afectado hacia su trabajo. Esta persona o grupo de personas reciben una violencia psicológica injustificada a través de actos negativos y hostiles dentro o fuera del trabajo por sus compañeros.

Por Franchesca Roselie- @froselie

Es de suma importancia detectar cuándo SI y cuándo NO estás sufriendo de acoso laboral, en especial porque este no siempre presenta las mismas características y debido a su entorno y circunstancias puede variar.

Primero debemos identificar cuándo nos sentimos mal porque no nos gusta nuestro trabajo, o porque nos cae mal el jefe y los compañeros, de cuándo nos están acosando laboralmente.

Uno de los síntomas de que existe acoso es porque hay abuso psicológico.

“El trabajador empieza a sentirse mal, hasta el punto de no querer acudir, empieza a tener síntomas de ansiedad, estrés o incluso depresión”- Jorge Danés Rubio (Abogado Jurista).

No es acoso laboral

Ahora bien no debemos confundir el acoso laboral con muchas de las situaciones diarias que afrontamos en el trabajo, como por ejemplo:

  • Un conflicto puntual con algún compañero o jefe
  • Tener un mal día en la oficina
  • Que tengas un compañero o jefe “quisquilloso”
  • Atravesar períodos de mucho trabajo

Sí es Acoso Laboral

  • Gritar, avasallar o insultar a la víctima cuando está sola o en presencia de otras personas.
  • Asignarle objetivos o proyectos con plazos que se saben inalcanzables o imposibles de cumplir.
  • Sobrecargar selectivamente a la víctima con mucho trabajo y presionarla excesivamente.
  • Quitarle áreas de responsabilidad claves, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés o incluso ningún trabajo que realizar (“hasta que se aburra y se vaya”).
  • Ignorar los éxitos profesionales o atribuirlos maliciosamente a otras personas o a elementos ajenos a él, como la casualidad, la suerte, la situación del mercado, etc.
  • Criticar continuamente su trabajo, sus ideas, sus propuestas, sus soluciones, etc.; o simplemente no tomarlas en cuenta bajo cualquier pretexto.
  • Atacar sus convicciones personales, ideología o religión.
  • Ridiculizar su trabajo, sus ideas o los resultados obtenidos ante los demás trabajadores, caricaturizándolo o parodiándolo.
  • Invadir la privacidad del acosado interviniendo su correo, su teléfono, revisando sus documentos, armarios, cajones, etc.
     Consecuencias psicológicas y laborales del Mobbing
  • Lento deterioro de la confianza en sí misma y en sus capacidades profesionales por parte de la víctima.
  • Proceso de desvaloración personal.
  • Desarrollo de la culpabilidad en la víctima (la propia familia suele cuestionarla sobre su comportamiento).
  • Creencia de haber cometido verdaderamente errores, fallos o incumplimientos.
  • Somatización del conflicto: enfermedades físicas (por ejemplo, dolor de cabeza o síndrome del intestino irritable).
  • Insomnio, ansiedad, estrés, angustia, irritabilidad, hipervigilancia, fatiga, cambios de personalidad, problemas de relación con la pareja, depresión.
  • Inseguridad emocional, torpeza, indecisión, conflictos con otras personas e incluso familiares.
  • Baja en la autoestima.
  • Estrés agudo.
  • Bajas laborales que el acosador suele aprovechar contra el trabajador, acusándolo de bajo rendimiento.

Es importante que si te identificaste con algunos de estos síntomas de acoso, busques ayuda.

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