Cuando estamos embarazadas, en nuestras consultas prenatales, generalmente de lo que se habla y de lo que aclaramos dudas es sobre el estado general de nuestro embarazo.

Por Fernanda Betti – @eligeamamantarasesorias

De eso que nos espera en el momento del parto, de qué realizar para vivirlo plenamente… y listo. Se terminó la cosa…

¿Pero, sabes qué? … esto continúa…

Cuando te encuentras frente a ese ser que tanto deseaste e imaginaste, es el momento en el que empieza uno de los grandes desafíos: ¿cómo alimentarlo? 

Si has sido una madre previsora, seguramente has tomado algún curso prenatal sobre lactancia o has leído al respecto, con el objetivo de encontrarte con más herramientas para salir victoriosa.

Mucho se habla sobre cómo pegar al bebé, cada cuanto, qué necesitamos para producir leche, qué posición es la más recomendable… etc, etc.

Pero pasados unos dos o tres días luego del parto, durante los cuales has intentado lograr tu lactancia, te encuentras  frente a una situación que no te la esperabas… ¡o quizás sí!

Me refiero a la “bajada de la leche”, la cual es una situación NORMAL y enhorabuena que suceda.

La bajada de la leche NO está causada por leche retenida en los pechos, sino que consiste en un aumento importante de la vascularización de las mamas, es decir un edema vascular.

Esta es la razón por la cual puedes sentir tus pechos calientes, aumentados de tamaño y algo endurecidos.

Esta situación no remite problema alguno… pero si por alguna causa los pechos no son drenados eficazmente, sucede una INGURGITACIÓN PATOLÓGICA O PLÉTORA: PECHOS PIEDRA. El dolor es importante y la areola está tan tensa que el bebé no se puede agarrar bien.

Si algo así te sucede,  es importante que contactes alguna especialista para que pueda asesorarte para su resolución y así poder continuar con la lactancia sin problemas.

Pero como dice el refrán…”más vale prevenir que curar”…  te quiero compartir CUATRO PASOS que te ayudarán a seguir con la lactancia y no terminar en una situación patológica.

LACTANCIA FRECUENTE Y SIN RESTRICCIONES

Es decir a LIBRE DEMANDA. Esta regla rige para todo el tiempo que dure tu lactancia, pero se convierte en una estrategia fundamental cuando comienzas a cursar la bajada de leche.

Si observas a tu bebé, si estás atenta a sus señales, sabrás darte cuenta cuando es el momento de ponerlo al pecho. Y si lo pegas y no quiere… pues no pasa nada. Olvídate de los relojes, de los horarios rígidos que sólo serán obstáculos en el curso de tu lactancia.

En caso que tu bebé no quiera mamar y tus pechos estén tensos, te sugiero que utilices un sacaleche para drenarlos. No necesitas vaciarlos del todo, pero sí te ayudará mucho sacar un poco de leche para llegar al momento en que tu bebé quiera succionar sin problemas.

NO INTERFERENCIAS

Evita el uso de CHUPETES O BIBERONES.

Lo ideal es que tu bebé succione tu pecho, de esa manera se alimentará, se calmará, se organizará, se dormirá.

El uso de chupetes o biberones postergará las tomas y podrá en riesgo el establecimiento de tu lactancia de manera gradual y adecuada.

POSICIÓN ADECUADA CON AGARRE EFICAZ

Una técnica correcta evitará que tus pezones, favorecerá un óptimo estímulo y un drenaje adecuado de tus pechos.

APLICAR FRÍO EN LOS PECHOS LUEGO DE LAS TOMAS

Como ya te conté, la bajada de la leche implica una edematización de la zona de los pechos. Aplicar un paño frío sobre ellos, evitando la zona de areola-pezón, luego de cada toma, ayudará a desinflamar.

Un tip casero y muy útil es enfriar en congelador hojas de repollo, romper sus nervios con un palote y colocarlas sobre los pechos. Verás que luego de un rato, las hojas parecerán “cocidas” ya que gracias a unas sustancias que poseen llamadas “estaninas”, favorecen la absorción del exceso de calor y la desinflamación.

Si sigues estos cuatro pasos la “temida” BAJADA DE LECHE no te generará grandes inconvenientes y tu lactancia continuará estableciéndose sin complicaciones.

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