Hablándote desde mi yo interior, da igual lo que hayas leído. Da igual lo que te hayan contado. Da igual lo que hayas visto a tu alrededor, o en las películas, o en tu entorno más cercano. Al final, cuando tu hijo nace entras a formar parte de un mundo nuevo y desconocido caracterizado por los imprevistos, el caos, las dudas.

Por Estefany Castillo- @emabelc

En mi mente vienen los recuerdos de mi primer embarazo, las clases que tomé para preparación al parto, recuerdo las palabras de mi ginecólogo. Me decían “El problema llega cuando nace” yo me decía que exagerados, lo que quiero es parir rápido para que se me quiten estos malestares y conocer a mi chunguita.

Cuando estaba embarazada de la segunda, me sentía muy mal, malestares en su máxima expresión y una beba de 7 meses necesitando tanto de mí; Leía me informaba, observaba. Y después llega la cruda realidad suspiras una y otra vez, y en cada suspiro encuentras un aprendizaje nuevo y ya jamás dejas de aprender. 

Para mí la etapa más difícil fue ser madre primeriza, aunque yo pensaba que seria ser madre de dos, en el embarazo de Mia (la segunda) tuve miedos, preocupaciones rondaba en mi cabeza los celos de Alaia, abandonarla inevitablemente; sin embargo, siendo un poco loca la situación todo con Mia ha sido mucho más fácil. No se si es la experiencia o el carácter que se forma a cada paso. Con Alaia vivía el caos absoluto desde el momento en que iniciaron las contracciones que de repente no me permitieron saborear el momento precioso de olerla, sentir su piel, de cantarle, de bailar con ella, con la primera era MIEDO para comer, MIEDO para bañarme, MIEDO para ir al baño, MIEDO de estornudar, literalmente los tres primeros meses viví sumida en el MIEDO.

“Cuando llega el primero te conviertes en Mamá, con el segundo ya lo eres”

La verdad no sé si el carácter de Mia es más fácil o aprendimos muy bien., poder vivir este segundo bebe ha sido con menos disgustos, más calma, menos sorpresas, he podido disfrutar de Mia y también de Alaia.

Un día a la vez

Desde ese 18 de febrero a las 7:03 de la noche hasta este día, ha cambiado todo, ha sido un año y medio de ensayo y error, ha cambiado nuestra situación familiar, laboral, personal, hoy día sin mentirles vivimos a las carreras, en la búsqueda de horas de calidad para poder trabajar, de organizar almuerzos, comida de Alaia, descongelar la leche de Mia, de malabares para poder lavar, fregar, de toneladas de migas de pan y galletas por barrer, de esos virus que llegan y se van.

Hay días en los que acabamos derrotados y desmotivados; sin embargo, ser madre de dos me ha dejado con la boca abierta. Me ha enseñado que todos los bebés no son iguales. Que cada uno guarda cosas maravillosas y distintas, que existe un enamoramiento por tercera vez, que lo que me pareció imposible la primera vez, ahora es un paseo.

Que los hijos te llevan a conocer personas maravillosas, he conocido Doctores que lo hacen con vocación, con amor.

He conocido madres todo terreno, que sin fines de lucro te ayudan, sin conocerte te dan la mano; apoyo moral, emocional hasta apoyo logístico. (ponlo boca arriba, en la cuna nada de almohadas ni sabanas solo ropita abrigada jajaja)

Recordarles por supuesto que todo es una etapa y seguramente si me leen, saben que tu prueba de hoy te esta preparando para ser la mujer del mañana.

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