Este tema es un tema tan apasionante que tanto los padres, abuelos, familiares y hasta los estudiosos de la conducta y el desarrollo infantil, aconsejan y hablan de él.

Por Anna Andreatta- @annaandreatta

Suele ser un tema ligado a la economía doméstica, exigencias escolares, orgullo de los padres cuando hablan con amigos o motivo de preocupación cuando sus hijos no lo logran al ritmo en que lo hacen todos los demás niños. Pero, como veremos a continuación no necesariamente depende de querer, si no de poder.

Los niños suelen adquirir el control de esfínteres o mejor conocido como DEJAR EL PAÑAL alrededor de los dos a tres años de edad, algunos incluso antes, y otros después. Esto va a depender de diferentes factores principalmente de la madurez neurológica y de los esfínteres tanto anal como urinario. Pero también es cierto que factores ambientales y de crianza son super determinantes.

Normalmente se logra el control del esfínter anal hacia los dos años y medio, el control del esfínter urinario diurno cercano a los dos años, y el control nocturno pueden tardar un poco más. Estas edades son relativas, es decir son referenciales, pues hay niños precoces y otros tardíos. Lo que si es cierto es que generalmente rondan estas edades, a menos que se presenten dificultades bien orgánicas o de otro tipo que interfieran en este proceso.

El control funciona y se adquiere de esta manera: la vejiga urinaria es un órgano que sirve para almacenar la orina que llega desde los riñones. Para evitar que ésta se escape, cuenta con unos esfínteres, que son pequeños músculos que están en salida de la vejiga y cerca de la uretra, los que permanecen apretados para que no se salga la orina. Cuando la vejiga se llena, se envían señales a través de los nervios que pasan por la medula espinal y cerebro, y este último ordena y se abren, la vejiga se contrae y sale la orina. Esta coordinación de funciones es un proceso neurológico complejo, por lo que su control voluntario requiere madurez. Algo similar ocurre para el control de las heces solo que con el intestino.

Hay señales que tu hijo te demuestra que debes aprender a reconocer para estar seguro de que estamos listos, entre ellas tenemos:

• Orina mucho de una sola vez. Es decir, es capaz de vaciar su vejiga
• Generalmente sus heces son bien uniformes.
• Se mantiene “seco” por períodos de por lo menos tres o cuatro horas.
• Es capaz de sentarse y mantenerse por dos minutos al menos sentado en el baño.
• Puede ayudar de manera activa en bajarse y subirse la ropa interior.
• Manifiesta su molestia ante el pañal sucio.
• Imita a los adultos cuando van al baño.

• Se muestra orgulloso de sus logros.
• Desea aprender a usar el baño.
• Se muestra cooperativo.
• Obedece y comprende instrucciones.
• Da señales de querer ir al baño.

Te voy a dejar algunas recomendaciones básicas; pero de antemano te debo recordar que no depende de ti sino de tu hijo, no depende del maternal o prescolar, recuerda que es madurez y aprendizaje.

Tips:


1.-La paciencia y constancia.
Una vez decidas empezar por que tu hijo te dio señales claras estas dos palabras van a ser importantísimas.

2.-Debe conocer su cuerpo, por lo que estar desnudo al momento de ir al baño es importante para que pueda ver sus partes y entender la función de cada una.

3.-Negociar es la clave
Busca reforzadores emocionales y materiales que logres utilizar de manera adecuada y medida para recompensar cada logro.

4.- Imitación: TODOS en la casa vamos al mismo sitio a hacer lo mismo por lo que tú también.

5.- Los accidentes existen.
Es importante que tu estés lista. Ten a la mano la ropa de cambio y los utensilios necesarios.

No hay fórmulas mágicas, solo métodos que te pueden ayudar a llevar adelante este proceso de manera respetuosa.
Recuerda evaluar que tu hijo esté listo y adelante…. paciencia y constancia. El éxito será seguro.

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