Si hablamos del legado que nos dejan nuestros padres, primordialmente pensamos en la educación y todo lo material que a lo largo de nuestra vida recibimos, pero en esta ocasión me voy a enfocar en los valores, la parte emocional que formó parte de mi infancia y la adolescencia y que hoy en día agradezco haya sido parte de lo que me inculcaron.

Por Gladys De Gracia – @gladysadg

“Responsabilidad” en tus deberes, con tus actos y en todo lo que hagas.

Si te comprometes, debes cumplir y honrar tu palabra. De niña me enseñaron a ser responsable por cada tarea, actividad o quehacer en la casa. A medida que fui creciendo, la responsabilidad se volvía mayor y aún más presente, sabía que por cada compromiso que adquiriera, me comprometía responsabilizarme. Francamente, el no ser así, hoy me hace ser un tanto exigente conmigo misma, porque quiero ser cumplida con mis asuntos y aunque perfecta no lo soy, cuando no cumplo dejo en mi mente esa alarma molesta de “estas pendiente”.

“Lealtad”

Esto lo aprendí por copia y tener los modelos padres que la vida me concedió. Fidelidad a su familia y amigos, siempre dispuestos apoyarles sin importarles nada. Recuerdo siempre ver cómo de una manera desinteresada, buscaban siempre ayudar a quienes los necesitaran y no por hablar de temas económicos, en cualquier circunstancia, ambos demostraban ese valor como parte de ellos.

“Respeto”

Sonará a cliché pero es así. Es lo que siempre escuchas hasta que se vuelve normal, no ser irrespetuoso y aprender el significado. No es solo no dirigirte con malas palabras hacia alguien, es darle el valor a cualquier persona que nos rodea, respetarnos a nosotros mismos, respetar las reglas, respetar a los animales en fin, es no causarle daño alguna ofensa, daño o prejuicio.

“Compartir”

Esto definitivamente lo aprendí y me costó pero lo agradezco. Recuerdo haber sido de esas niñas que solo quería jugar con mis juguetes y para nada compartir, en mi cabeza estaba el tema de que si compartía, me dañarían mis juguetes y pues era mi principal objetivo, no permitir que nadie dañara lo que mis papas me habían regalado. Fui creciendo y así mismo permanecía mi pensar, compartir con mi hermana o amigas, me era bien difícil hasta que fue entendiendo el tema del desapego a las cosas materiales y entendí que no es solo el tema de compartir cosas, sino tiempo, calidad de vida y sobre todo compartir lo bueno que tenemos a nivel de emociones y valores con la gente que nos rodean. Afirmo que aún sigo trabajando en esta parte, porque definitivo me rodee con padres que sin interés alguno, lo daban todo sin importarles algún intercambio.

“Cooperar” …

Con las tareas en la casa fue la lección número 1, y como todo tiene un por qué, la cooperación para mi hoy en día es la acción hacia una tarea, una actividad o situación que demande mi atención y voluntad de hacerlo sin ningún tipo de interés.

Estos 5 valores describen perfectamente a mis padres y todo lo que ellos dejaron en mí como parte de su legado. Soy una hija agradecida, por haber entendido el valor que hoy significa ser responsable, leal, respetuosa, dada a compartir y cooperar!

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