Desde que tengo uso de razón, he visto a mi madre y nana tooooodos los años en diciembre haciendo los tradicionales tamales panameños.

Hace muchos años también hacían dulce de frutas con una receta super secreta que creo que ya hasta se perdió.

Por Oris Palacios – @cuarentidiva 

Mi guapa madre es descendiente de españoles, mi abuelo tuvo solo una hermana y el resto de sus hermanos eran varones. Esa hermana era la adoración de mi mamá se llamaba Emilia, y mi madre para ella también era su sobrina adorada porque tenían muchas cosas en común, entre ellas cocinar.

La tía Emilia aprendió muy rápido a hacer tamales, cuando mi mamá tuvo cierta edad iba a su casa para aprender a hacer bollos de maíz nuevo, bollos de maíz viejo  y los deliciosos tamales, y créanme que aprendió muy bien.

Mi madre y luego mi nana hicieron una mancuerna que inicia desde la escogencia de las mejores hojas de bijao y hojas de tallo, hasta los maíces para hacer la masa de cero. La nueva opción es que consiguen quien les vende el maíz molido para avanzar en el proceso. Es bueno que todo el que no conozca del asunto se informe y sepa que hacer tamales toma desde el amanecer al alba hasta el anochecer. Depende del número de tamales (un trabajo fuerte y duro), así que cuando usted vaya comprar un buen tamal no se queje del precio porque de verdad el trabajo lo vale, usted en 15 minutos se come algo que toma todo un día hacerlo.

Por supuesto nunca falta una chabacana que hace cualquier cosa “disque disfrazada de tamal” y saben horrible, para abaratar costos, le cae mal a la gente con ingredientes baratos o en ocasiones sin ingredientes. Hay que saber degustar y escoger.

En el caso de mi madre, ella es exigente siempre, empezando con ella misma. Compra los ingredientes de primera calidad, usualmente hace los tamales de pollo (pero también existen de puerco), hacen el guiso que se le echa a la masa, ese es el que le da el color rojito que tanto gusta.

Adentro encontramos pollo desfilachado (ojo! Que hay gente marginal que le echa la presa con hueso y todo) jijijiji, prosigo; también tienen aceitunas, alcaparras, pimientos morrones, pasitas, ciruela pasa, cebolla y luego se procede a doblar la masa con todo eso dentro. Al final viene la parte bellaca que es la doblada y la amarrada con hilo pabilo, pero si usted quiere comerlo sepa que no está terminado; luego de todo ese proceso debe ponerlo en agua hirviendo por media hora, sacarlo y esperar que se refresque para entonces degustar como Dios manda.

Con los años la doña se me volvió profesional y ahora también hace tamal de olla, que es un procedimiento similar pero en un pyrex con las hojas de tallo y bijao en la parte de abajo luego viene la masa y encima los ingredientes, se calienta en baño maría y listo se sirve con cucharón en porciones.

Hace poco me enteré que un amigo para bacilarla le dijo que quería un tamal de olla para semana santa (o sea fuera de temporada) y ella le dijo que cómo? Si era época de guardar, él con ánimos de molestarla le dijo que no importaba que se lo podía hacer de mariscos; y adivinen? Jajajaja ella no se dejó fregrar y se lo hizo con los mismos guisos pero de mariscos. Mi mamá no se deja, ella incursiona y se supera.

Hace años solo lo hacía para familia y personas muy cercanas, pero un día dijo que quería monetizar y como nada la detiene, lo hace para gente muy selecta todos los fines de año. La verdad es que ella tiene ese don de ser imparable y ese ha sido su fuerte toda la vida.

Si bien es cierto este artículo ha sido un homenaje a los que para mí son los mejores tamales de Panamá, es muy cierto que cada quien tiene su gusto, su sazón y su toque personal, hay quienes los hacen con más o menos ingredientes, otros le dan un toque picantoso y así, cada quien su gusto.

Le doy muchas gracias a Dios por lo buena cocinera que fue la tía Emilia, que a su vez le dejó el mejor legado a mi mamá; mi hermana y a mi a pesar de que sabemos perfectamente la teoría, aun no nos atrevemos llevarlo a la práctica solas y sin ayuda; hace dos días mi hijo le decía a mi hija que se fuera donde la “ita” para que aprenda y no se pierda esa herencia, jejeje vamos a ver si se anima mi #muñe.

Francamente no me imagino una navidad sin los deliciosos “tamales de mi mamá”, hemos llegado al punto de congelar algunos para comer en otras temporadas. Soy una mujer muy bendecida y agradecida. Menú navideño sin tamal no es menú navideño….

¡Salud! Por todas las mamis que cocinan delicioso y nos dejan con buen sabor de boca.

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