El primer año del bebé es una gran etapa para el aprendizaje, pero desde luego este viene acompañado de nuevos y múltiples desafíos para los padres.

Las familias más afortunadas tendrán en sus manos a un bebé dormilón y bien adaptado a sus horarios, sin embargo, la mayoría tendrá un pequeño ser con muchos problemas en su ciclo de sueño. Lo anterior robará varias horas de descanso a mamá y papá.

 

De acuerdo al Instituto Europeo de Calidad del Sueño (ESCI, por sus siglas en inglés), con cada nuevo bebé que llega a casa, los padres pierden 700 horas de buen dormir sólo durante el primer año.

Como resultado los padres presentarán cambios de humor, estrés, irritabilidad y un giro de 180 ° a la rutina regular adulta. Los especialistas de de ESCI reiteran que los bebés duermen entre 16 y 20 horas diarias (sin distinción de día y noche)

En la bibliografía de ESCI, se puede encontrar un estudio que describe el comportamiento promedio de los bebés (entre los 0 y 12 meses) al momento de dormir: más de la mitad despierta una o dos veces durante la noche. Un 20 % despierta tres veces y un 13 % más de cuatro veces. Sólo un 15 % de los niños pequeños duerme toda la noche.

Los especialistas del Instituto instan a los padres a tener mucha paciencia y a entender que no permanecerán en vela por la eternidad:

«Los bebés nacen con dos fases de sueño (REM y profundo) mientras que los adultos tenemos cinco. A medida que el cuerpo crece, va adquiriendo nuevas fases y se debe ir aprendiendo a utilizarlas de manera intuitiva. Conforme el niño crezca, de manera natural disminuirán sus despertares nocturnos».

¿Existe una solución a corto plazo?

Aunque no hay un remedio mágico para que padres y bebé duerman plácidamente, los psicólogos del ESCI ven una esperanza en aprovechar los pequeños momentos de descanso:

«Cuando el bebé esté dormido durante el día o cuando esté a cuidado de otro familiar, es el momento para tomar la ansiada «siesta del reparo». La comunicación entre los padres es esencial para definir turnos de atención al bebé y tomar un «tiempo fuera»».

El sueño no se puede «educar», es una cuestión evolutiva e inconsciente en el desarrollo. La paciencia y el tiempo son los únicos recursos tangibles para este tópico.

Sólo se debe buscar la ayuda de un especialista del sueño cuando los niños mayores de un año presenten trastornos marcados (somnolencia, insomnio cotidiano, etc.).

Loading...