Es una realidad que la potencia de aprendizaje en los niños radica en el contacto directo que ellos tengan con su entorno. Es dentro de la familia donde el ser humano alcanza la plenitud personal, que consiste en tener la capacidad de pensar (inteligencia), la capacidad de actuar (voluntad), la capacidad de decidir (libertad) y la capacidad de darse (amar). 

Los niños tienen la mayor parte de sus experiencias en el contexto seguro que le otorga la familia. Las experiencias vividas en el entorno familiar influyen en la creación de los esquemas cognitivos que compondrán la identidad del menor, sus características comportamentales y emocionales, además de sus valores.

Por Johana Hall – @cdcpanama 

Las experiencias previas a su entrada a un preescolar, que es el primer lugar de interacción con otros niños, van a variar dependiendo de las familias, es decir, del número de hermanos, familiares o amigos de edad similar con los que pueda relacionarse antes.

En su primer contacto fuera de casa, el niño empieza a desarrollar su identidad y el sentido de pertenencia. Comprende su lugar, quienes son sus padres y cuál es su función en la sociedad. Es indispensable que los padres también les den la oportunidad de relacionarse con otros bebés y niños. 

En estas interacciones aprenderán que son diferentes a todos y a entender y respetar las diferencias de los demás. Adquieren habilidades de negociación, compromiso y solución de conflictos. 

Cuando el niño no quiere prestar sus juguetes, pero quiere que le presten los de los demás, entenderá que debe ceder y dialogar para conseguir su cometido. A medida que el niño vea que todos son diferentes, desarrollará aún más su identidad, al tiempo se conoce a sí mismo.

Las relaciones de los niños con otros niños son esenciales para su adaptación psicosocial en la infancia temprana y mucho después, y desempeñan un papel clave en su desarrollo general.

Promover las competencias sociales y emocionales, e intervenir en casos de dificultades en los primeros años parecen ser particularmente efectivos para fomentar experiencias positivas entre los niños.

Investigaciones recientes muestran la importancia de la amistad y su impacto en la salud mental y física. Las amistades preescolares son útiles para desarrollar habilidades sociales y emocionales, aumentando el sentido de pertenencia y disminuyendo el estrés.

Por esta razón es clave que ellos se relacionen con niños de su misma edad, le ayudará a desenvolverse de mejor manera y ser más sociable.

Por una razón u otra, algunos niños no desarrollan habilidades sociales tan fácilmente como otros. Pueden buscar seriamente las relaciones con los compañeros y luego, habiendo soportado los rechazos, si no es una crueldad absoluta, se retiran a la seguridad del hogar, la familia y su propia compañía.

Probablemente no haya nada tan doloroso para un padre como el rechazo de su hijo. Los padres deben tener una visión a largo plazo de los problemas sociales y trazar un plan para resolverlos con tanto cuidado y consideración como considerarían problemas académicos o de salud.

Te comparto algunas formas de poder ayudar a tus hijos a tener mejores interacciones sociales con otros niños:

  • Fomentar el contacto visual: Cuando hable con alguien, anima a tu niño a que lo mire a los ojos, esto para lograr una comunicación efectiva y fomentar la confianza. Sus niños pequeños pueden necesitar práctica todos los días para dominar este arte. Pruebe juegos como ‘concurso de miradas’, crear juegos imaginativos con tu niño, así como de pretender,  contar  historias con el contacto visual.
  • Enséñales emociones: Deja que tu niño imite una variedad de emociones: alegría, enojo, decepción, emoción, travesura, nerviosismo, cansancio, terror, peligro, etc. Juegue cara a cara con las emociones o con pancartas de diferentes sonrisas. Esto les ayuda a diferenciar emociones y expresarse mejor; y no se confunda al mezclarse con otros niños o personas. Para enseñarles las emociones es importante que también les comuniques a tu niño lo que te hace feliz y triste, así que cuando se portan mal, puedes hacerles una mueca y decirle de antemano que estas enojado.
  • Haz que se comuniquen: Verbal o no verbal, tu niño debe aprender a expresar, interactuar y responder a estímulos sociales. Ayúdalos a aprender saludos y respuestas apropiadas. Los niños pueden necesitar ayuda u orientación para interactuar con otros de manera adecuada, superar la timidez, manejar una respuesta y expresar sentimientos verdaderos. Hágales saber a sus hijos que son libres de hablar, preguntar, preguntar y comunicar sus necesidades, deseos, creencias e ideas. Como padres, hablen con ellos todos los días y hagan un uso generoso de palabras como «por favor», «vamos», «gracias», etc.
  • Darles el ambiente: Un niño solitario puede tener dificultades para interactuar con el mundo. Es importante ofrecerles buena compañía, exposición y oportunidades para interactuar con diferentes tipos de niños. Las escuelas de juego, las clases de pasatiempos, los juegos infantiles, las actividades deportivas, etc., les darán la oportunidad de interactuar con diferentes niños.
  • Prepararlos para mayores habilidades sociales: Un niño que puede comunicarse y expresarse sin miedo está armado para enfrentar los desafíos cuando crece para enfrentar situaciones complejas. Deje que sus hijos mantengan buenos canales de comunicación y aprendan habilidades como negociación, resolución de conflictos, comunicación no verbal, asertividad, negociación, hablar en público, etc.

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