Algunos padres intentan equilibrar trabajo y familia con éxito, pero por lo general no lo logran. Los extenuantes horarios de trabajo, las distancias en tráfico de casa a la oficina, las exigencias del mundo corporativo, para el cual los niños no son la prioridad, hacen que éste objetivo sea cada vez más complicado de lograr.

Por Laura Bolivar – @vive_excepcional_mente

Lidiar con el sentimiento de culpa por no pasar tiempo completo con sus hijos, al menos los primeros años, la «arrugada» de corazón cuando los dejan a los dos o tres meses de vida, querer recompensar con «cosas» la ausencia en casa y justificarse con el dicho de «no es cantidad sino calidad»; son temas que constantemente me comentan muchas mujeres que son mamás.

Frecuentemente las madres nos encontramos frente al dilema de quedarnos o no en casa con los niños o el bebé que viene en camino. ¿Qué puedo hacer para ser una mamá presente sin dejar de trabajar? ¿Y si dejo de trabajar, quién pagará las cuentas? ¿Podrá mi esposo asumir solo la carga económica? ¿Voy a perder valor como profesional al dejar de lado mi vida corporativa?

Son muchos los interrogantes que surgen y la incertidumbre crece a medida que pasan los días. El miedo aumenta cuando piensas en las críticas. Las personas, a veces las más cercanas a ti, podrían encasillarte como «la sub valorada ama de casa» o aislarte por ya no formar parte de ciertos círculos.

Si, te pueden juzgar por no aportar económicamente al hogar, increíblemente quedarse en casa NO es plenamente reconocido. Muchas veces se tiene el concepto de que no hacemos nada o tenemos mucho tiempo libre. Si llegamos despeinadas, no usamos ropa a la moda, sin las uñas hechas somos como la mosca en la leche. Y ni hablar cuando ya ni sepamos cuál sea el sitio «IN» del momento.

Puedo decirte con el poder de la experiencia que es todo lo contrario… Aunque te critiquen, las ventajas de ser tú quien cuide a tus hijos son muchas más de las que crees posibles, no solamente para ellos sino para ti también. Existe moda para mamás, sitios increíbles donde incluso puedes ir con tus hijos y un mundo por descubrir. Por supuesto genera miedo pero prepararse es la clave.

Mi primera recomendación es…

PLANIFICA tu tiempo de «retiro», por decirlo de alguna forma. En mi caso no tuve el chance, fue netamente empírico y atropellado. Aunque no fue fácil valió toda la pena del mundo. Hoy en día es una de mis medallas personales. La preparación no solo física y emocional sino financiera, es necesaria para que mientras estés cuidando a tus hijos, la tranquilidad reine en tu mente y en tu corazón.

Reconsiderar tus hábitos alimenticios, eliminando todo tipo de comida que no aporte nutrientes, adoptar una rutina básica de ejercicios, poner en la lista de prioridades descansar adecuadamente, aliarte con la organización y aprender a meditar será muy favorable para adaptarte a tu nuevo estilo de vida.

Cuidar un niño demanda mucha inteligencia emocional y energía de tu parte. Contar con una consejera maternal, un coach emocional o pertenecer a alguna comunidad de mamás en tu ciudad te va a dar mucho soporte y contactos, ¡te lo aseguro!

Toma un tiempo para plantearte actividades sencillas que te generen ingresos extra a la  vez que trabajas o replantea tu presupuesto familiar. Esto te va a permitir ahorrar y minimizar el impacto financiero que va a representar trabajar menos horas o simplemente no hacerlo. Además de brindarte un poco de independencia en algunos gastos. Incluso, puedes pensar que éstas actividades se conviertan en tu negocio propio a futuro, cuando tus hijos logren cierta independencia.

Dicho esto, quiero mencionarte las principales ventajas de ser tú quien cuide a tus pequeños. 

Algunos expertos en desarrollo temprano creen que nada puede sustituir el amoroso cuidado de los padres. Particularmente cuando algunos centros de cuidado infantil o encargados como nanas, tías o abuelas no cuentan con recursos suficientes ni las metodologías adecuadas.

Si te quedas en casa estarás completamente segura que el ambiente para tu hijo es el adecuado. Estará en un entorno amoroso, estimulante y relajado en el que tienes el control exclusivo. Tu ni tu hijo estarán sujetos al estrés de la rutina matutina contra reloj para llegar a tiempo al jardín y a la oficina, sin ser presas del tráfico infernal.

Todos en tu hogar van a notar que puedes llevar la casa y la vida familiar con más flexibilidad. Tendrás la posibilidad de ser tú quien decida cómo y cuando asistir a las reuniones familiares. Podrás compartir actividades lúdicas con tus hijos en horarios más relajados, conocer otras mamás amigas, nuevos lugares, estilos de vida, oportunidades y compartir experiencias. Lo que puede reemplazar el ambiente laboral con tus compañeros de trabajo.

Si tu deseo es trabajar part-time o home office, ¡puedes hacerlo! Existen opciones, solo debes encontrarlas. El mundo ha evolucionado al ritmo de las maternidad y hoy en día es normal ver bebés en sus cochecitos o niños coloreando en las reuniones de trabajo. Los co-workings adaptados para mamás e hijos son cada vez más comunes.

En ocasiones, resulta mucho más económico. Pagar niñera, guardería, bus colegial, after school y cursos extracurriculares representa un gran gasto.

En cuanto a la salud de los niños, las cifras de enfermedades que se desarrollan prematuramente como consecuencia de la mala alimentación van en aumento. Al estar 100% presente en casa puedes ofrecer lactancia exclusiva, comidas y meriendas totalmente saludables a tus niños y hasta involucrarlos en la preparación para apoyar su desarrollo. También puedes evitar que estén expuestos más de lo recomendado a dispositivos electrónicos. Estos se han vuelto la entretención rápida y fácil para padres y nanas, situación que esta generando en ellos desordenes nerviosos y de comportamiento.

Esta es mi parte favorita. Podrás disfrutar y maravillarte del paso a paso de su crecimiento; cada vez que sonría, su primer paso, la primera vez que diga mamá, como gatea o aprende a comer. Es indescriptible lo que se siente vivir en vivo y en directo cada detalle, cada gesto, cada guiño, cada cosa que hacen. Te llena de felicidad el corazón.

Aunque no lo creas tus niveles de estrés van a disminuir, si bien es cierto que ciertas tareas son agotadoras, aburridas o frustrantes, nada comparado con una vida agitada. Estará en tu control cuando las haces y cuando no. Encontrar apoyo en una asistente del hogar, al menos una vez por semana o apoyarte en servicios on-line será un plus.

Programar las actividades de tus hijos y citas médicas no será una piedra en el zapato. No vas a depender de tus compromisos laborales y muchos menos del permiso de tu jefe o de la disponibilidad de terceras personas para llevarlos.

Podrás descubrir habilidades que no sabías que tenías. Tu creatividad se va a poner en marcha y puedes darte la oportunidad de aprender o inventar nuevas cosas.

El apoyo emocional para tus hijos hará una gran diferencia. Tu hijo va a contar contigo en todo momento y lo vas a conocer plenamente. No pienses que lo harás dependiente, tu misma le darás las herramientas para que no lo sea.

Esto no quiere decir que vas a dejar de ser mujer o esposa. O que vas a ser madre de tiempo completo para siempre. En la medida que tu hijo va creciendo ambos van adquiriendo independencia, puedes ir desarrollando otras actividades de trabajo o diversión.

Encontrar tiempo para ti vas a ser de vital importancia. Buscar apoyarte algunas horas en tu esposo, tu mamá o alguien de confianza también puede abrirte espacios para desestresarte o desconectarte. Piensa que es un proceso temporal y que ser tú quien cuide a tus hijos va a darle a toda la familia todos estos beneficios y una vida fuera de serie completamente diferente a la que conoces.

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