Nuestros hijos, en edades tempranas pueden presentar conductas auto agresivas, como el golpe de cabeza, halarse del cabello, morderse las manos y posterior a esto aparece un llanto significativo. Generalmente estas conductas aparecen cercano a los dos años, junto con los muy, pero muy mal llamados “terribles dos años”.

Por Anna Andreatta, Psicopedagoga –@annaandreatta

Hablemos un poquito de por qué pueden pasar. Estas conductas inician como una manera de explorar sensaciones y de medir reacciones de nosotros como padres o cuidadores.

 

Cuando los niños comienzan a darse cuenta de que son “independientes” y que ya no tienen que hacer lo mismo que nosotros y descubren el poder de la palabra “NO», comienza una transformación de la relación con el adulto.

Comienzan a crecer y se desarrolla su personalidad, independencia y autonomía, pero no dejan de ser niños , que no pueden hacer todo solos. Así que generalmente cuando quieren hacer “algo” y nosotros no lo permitimos aparecen:  gritos, llantos, patadas y auto agresiones.

Nuestros hijos son pequeños para poder manejar su frustración con palabras. No debemos pensar que hay maldad o intensión premeditada. No hay intención de hacerse daño. La rabieta con auto agresión es su forma de expresar el enfado y la frustración. Lo mejor es observar cuáles son las ocasiones en las que estalla. Generalmente coinciden con el momento en que se les dice que dejen de hacer algo que les gusta.

Eso en el caso que aparezcan como medio de manifestar su protesta, en caso de exploración de sensaciones, generalmente aparecen en momentos de pasividad, es decir no están relacionadas a conductas de frustración. Allí el caso es diferente, nuestro hijo puede morderse las manos, tirar su cabello o pellizcarse para medir su dolor o simplemente llamar nuestra atención.

Lo ideal ante estas conductas, que pueden iniciar como simple exploración o mecanismo de llamar la atención de nosotros, es que mantengamos la postura radical de no permitir que se repita.

Una vez que aparezca es importante, nosotros como adultos revisar nuestra relación con nuestros hijos, tiempo y calidad que pasamos con ellos. Es decir, debemos plantearnos, si la relación con nuestro hijo es buena, si pasamos tiempo con él y si recibe suficiente cariño.

¿Qué hacer ante este comportamiento? 

Ante este tipo de conductas que suelen asustarnos muchísimo, empezamos por llamarle la atención y gritarle . Pero esto no siempre es lo ideal. Primeramente, trata de identificar por qué aparece esta conducta, es importante evaluar que la motiva. Para que una conducta se mantenga debe ser alimentada y eso es precisamente lo que no vamos a hacer. Si él logra tu atención (y regañar es: lograr tu atención) va a seguir haciéndolo.

En cualquier escenario, bien por exploración o por llamar nuestra atención, tómate el tiempo para estar con él, procura dar mucho cariño y contacto físico, háblale sobre sensaciones y dolor físico. Es el momento ideal de hablar sobre, amor propio, nuestro hijo debe sentirse querido y enseñarle a quererse, y la auto agresión es todo lo contrario.

Podemos y debemos permanecer con ellos, sin gritos ni agresiones de nuestra parte, comparte tiempo de calidad y eso te permite identificar el causal de esta nueva conducta.

Te dejo algunas recomendaciones básicas para manejarlas:

  • Observa detenidamente qué provocó su aparición.
  • Explícale con sencillez y claridad las consecuencias.
  • Recuerda que las conductas se alimentan cuando le prestas atención, evalúa bien a que le estas dando más atención. Valora mucho cuando lo haga bien.
  • Habla en positivo. Un ejemplo sencillo: «si no comes, no juego contigo “, suena mejor “termina rapidito y podemos irnos a jugar».
  • Las consecuencias o castigos generan frustración, son necesarias y útiles, pero no es todo lo que puedes hacer. Ante las conductas de auto agresión: puedes, agarrarle la mano, abrazarlo, la contención es una excelente alternativa

Es muy importante que sepas que, si estas conductas permanecen de forma recurrente y alcanzan una frecuencia o intensidad exageradas, debes llevar a tu hijo con un especialista. Pues, si luego de hacer las recomendaciones y orientaciones básicas no desaparecen es bueno buscar ayuda especializada.

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