“En la visita más reciente de mi madre a casa, luego de un año sin vernos y casi dos años que ella vive sola con su pareja tras la migración de mi hermano menor, me conmovió mucho observar cuando miraba a su nieta. Como rememoraba su propia maternidad y los recuerdos y anécdotas que tiene de mi infancia y la de mis hermanos, recuerdos vivos y cargados de emociones de los que poco hablamos antes en detalle, pero que ahora añora profundamente porque las crías de su nido han volado, lejos de casa, de sus fronteras geográficas e incluso lejos del continente que nos vio nacer y donde  construimos tantos recuerdos familiares… Me comentó su deseo de remodelar la casa (su nido) para mitigar los recuerdos, me habló de sus sentimientos  de soledad y de cómo su  hogar, que antes parecía lleno de gente, se siente tan vacío y al mismo tiempo lleno de historias que inundan sus recuerdos. Me dibujó con sus palabras las paredes de nuestros cuartos y las huellas que cada uno de nosotros dejó en ellos y que ella mantiene nítidas, me habló del cariño con el que guarda nuestras guías de la universidad en los closets, aunque tiene la certeza de que no iremos por ellas antes que la humedad las consuma, sentí su deseo de crear un nuevo espacio para refrescar el ambiente, pero al mismo tiempo de conservar todo lo que a sus hijos le recuerda”.

Por Vanessa Montilla @vanemontillaf

Es la primera vez que hablé en profundidad con mi mamá de este tema, es la primera vez que me pregunté a mi misma sobre la importancia de saber lo que significa para nuestros padres vivir en un nido vacío, por esta razón si es tu caso y aún no has tenido esta conversación te recomiendo: 

  • Compartir un encuentro agradable con tus padres y dar apertura a esta conversación, dándose el tiempo para escuchar las anécdotas y sentimientos asociados al duelo de dejar el hogar de origen, tanto para los hijos como para los padres.
  • Validar los sentimientos que fluyan en la conversación en lugar de cuestionarlos, brinda espacio al agradecimiento de haber crecido en su hogar y comentales lo importante que ha sido en tu nuevo camino haber contado con ellos y su soporte.
  • Háblale de tu nuevo nido (en el que ahora tú construyes tu propia familia) comparte con ellos los desafíos y alegrías que representa para ti esta nueva etapa y honra toda la dedicación que ellos en su momento tuvieron para contigo. Se darán cuenta que ahora entiendes lo que siempre repetían sobre cuidar un hogar.

Si eres el padre o la madre que vive en un nido vacío, este texto de @psiqueintegral que amablemente compartió desde la visión de los padres Alison Salas McCarthy, es un regalo para ustedes que comparto con autorización de su autora:

“Cuando los extrañes (a tus hijos), que sea desde un amor fuerte, desde la alegría de saber que les has dado alas para volar y lograr con valentía sus vidas.

Extráñalos desde tu fuerza para que sientan tu confianza, para que perciban como la luz de tu espíritu toca la de ellos y los reconoce como –seres infinitos- capaces de aprender a encontrar su individualidad. Capaces de ser felices con o sin ti.

No los extrañes desde la necesidad, no los cargues con tu vida, no les corresponde cumplir tus sueños sino los de ellos. No los extrañes desde el miedo, no los incapacites así, entrégales el poder de creer en ellos mismos y saber que pueden lograrlo todo con paciencia, voluntad y seguridad.

Haz lo que te corresponde hacer para soltar tu tristeza, para soltar a tus hijos a la vida, sin abandonarlos. Enfrenta el síndrome del nido vacío creando nuevas actividades y oportunidades para ti mismo/a.

Extráñalos con la alegría de verlos crecer y volar como tú. Y no olvides seguir volando tú también. La vida cambia y se transforma, abraza cada nueva etapa”.

Si te ha gustado este artículo, no olvides compartirlos con tus padres y hermanos, siempre es buen momento para hablar de este tema en familia.

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