Una vez inicias tu vida como adulto, tienes tus propios ingresos, por ahí mismo empiezan tus gastos! Y es que así lo dicta tu naturaleza humana. Deseamos tener ropa , zapatos, accesorios, un carro, a las que nos gusta conocer el mundo, queremos viajar, tener una vida social, un sinfín de elementos que forman parte de nuestro entorno y deseos, donde todo esto conlleva DINERO $$$.

Por Gladys De Gracia – @gladysadg

Pero qué pasa cuando en medio de todo este alboroto, te endeudas más de lo que generas, porque sí es un hecho, que si eres de aquellas personas impulsivas que no mantiene un plan de ahorro ni organización, solo vas a terminar con deudas malas, ¡aja! Esas deudas que no te van a dar una libertad financiera y por ende no tendrás tranquilidad.

En lo personal me tocó aprender desde muy joven, al tener responsabilidades económicas, muchas de ellas, siendo necesarias para mi desenvolvimiento y crecimiento profesional y personal. Te cuento que sí, en ese momento tener deudas y estar viviendo con tus padres, era lo mejor, porque sabías que esas deudas no te sacaban de tu zona de confort, o sea estás viviendo en el mejor hotel del mundo el «Hotel Mamá».

Pero ¿qué pasa cuando ese panorama da un giro y te vuelves total y completamente independiente y llegas al punto en el que por razones ajenas o a consecuencias de tus decisiones, no controlas las deudas?. Es ahí donde debes forjar tu verdadero plan mental y capitalizar tus pensamientos en ser optimista, SI hasta eso lo debes monetizar y no caer en el punto de desbalancearte.

Ojo no soy experta en finanzas personales, pero si considero eso que he leído, donde debemos aprender a entrenar nuestra mente y no dejar que las circunstancias nos controlen.

¿Cómo logro ser optimista sabiendo que tengo deudas?

Esto no se aprende de un día para otro o tomando consejo, ¡créeme! Se aprende cuando te ves envuelta en la situación y es donde la experiencia te da el aprendizaje.

  1. ENFOCATE y mantente consiente que si tus deudas son por inversión personal, a la larga te van a dar los frutos maravillosos que esperas, solo debes ser paciente.
  2. VISUALIZA tus necesidades sin ser obsesiva o absurda, cuando hagas una revisión de lo que realmente necesitas, te vas a dar cuenta que no es tan malo controlar tus gastos con cosas que no son urgentes en tu vida. En este punto lo recomendable es evaluar que si mantienes altas deudas, entonces toca privarse por algún tiempo de esos gustitos. Créeme comprarse ropa todos los fines de semanas, maquillaje o accesorios con el tiempo llega a ser felicidad efímera.
  3. APRENDE EL VALOR DEL AHORRO, ¡si! Esta es la más importante, cuando generas ese enfoque personal y visualizas lo que estás logrando, te cuestionas (en buen plan) y aprendes a guardar más de lo que gastas…Vas a llegar a no depender de ese mini plástico, si a eso que conocemos como la tan “glamorosa” tarjeta de crédito. Ésta que te abre a las posibilidades al consumismo, lo que yo llamaría las “dolorosas deudas”. Y es ahí donde en medio de ese apalancamiento crediticio, muchas veces caes en las malas deudas; donde abusas y terminas gastando mucho más de que ganas.

Si te sientes endeudada, empieza con la acción y a poner en orden tus finanzas, verás grandes cambios.

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