Cuando reconocemos a un hombre entre la multitud, nos huele a posibilidad. Por más decepcionadas que nos hayan dejado nuestras relaciones anteriores, se enciende la chispa de la esperanza.

Nuestra necesidad de conectarnos es más fuerte que cualquier miedo y saltamos hacia la idea del futuro que siempre hemos soñado y así nace el amor….

Por Rebecca Ovadia – @beccapanama

El amor siempre viene con equipaje. Unas maletas más pesadas que otras, algunas llenas de advertencias, en su mayoría fundamentadas…que al inicio no son una carga porque nos enseñan a que lo correcto es aceptar a los demás como vienen y que lo dañado se puede arreglar con tiempo, cariño y buena intención.

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Dicen que los que tendemos a tratar de «arreglar» a los demás lo hacemos para no enfrentar lo que debemos resolver de nosotros mismos. Aprendemos este modelo por una serie de relaciones primarias disfuncionales que empiezan desde muy temprano en nuestra vida.

Recibimos el amor que creemos que merecemos y generalmente aceptamos relaciones mediocres en los que vivimos justificando desaires, dando explicaciones por faltas graves, haciendo alarde de las conductas mínimamente esperadas como si fueron grandes gestos, esperando que nuestra paciencia y tolerancia nos sean premiadas.

Puras fantasías de Disney con las que vivimos engañadas. Les quiero compartir algunas máximas que he aprendido en el camino que pueden ahorrarles tiempo y lágrimas:

Cuando te muestra quien es la primera vez, créele: si explica su insensibilidad con respuestas como «así soy yo», él está cómodo con quien es y ni tu ni nadie lo va a hacer cambiar. No lo tomes a relajo que debajo de su aparente sonrisa te está diciendo todo lo que tienes que saber.

Eso de que todo tiene su momento y su porqué no es más que una manera de mantenerte ahí a su lado, esperando lo que él ya sabe que nunca va a llegar y te está haciendo creer que si el momento no llega, es tu culpa porque hiciste esto o dejaste de hacer lo otro.

Lo que permites, se repite: No creas que porque le haces la vida fácil un día va a ponerte a ti primero y se va a ofrecer a aliviar tus cargas. Si lo acostumbraste a recibir, ya marcaste la pauta de lo que será tu relación y quejarte con él y con otros es una perdida de tiempo.

Presta atención a como te hace sentir y no a sus acciones: Los sentimientos son válidos y no se pueden cuestionar. Si tu pareja te hace sentir poco importante, poco atractiva, o que eres poca cosa, no lo trates de entender porque ese rol de psicóloga te llevará a seguirlo justificando y a seguir exponiéndote al maltrato.

Haz tu lista: Siéntate con calma y anota lo que el aporta a tu vida y como sería la relación sin tus esfuerzos e iniciativa. Probablemente termines sintiendo un vacío pero no te sientas triste porque habrás alcanzado un nivel de consciencia que te permitirá tomar las mejores decisiones para ti.

Ya es ya: Si llega el momento en el que finalmente decides terminar la relación hazlo rápidamente, sin mirar atrás, sin grandes discusiones porque su carisma te absorberá cada vez. Vete en silencio, en paz, y dedica tu tiempo a reconstruirte.

Lo que el te ha dado es un regalo, porque ahora sabes lo que no quieres y si has aprendido algo de esta experiencia, como lo he hecho yo, elevarás tus estándares a tal punto que preferirás estar sola que sentirte sola en compañía de alguien.

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