Somos muchas las mujeres que terminamos preocupándonos por cosas insignificantes a la hora intimar. Que si la celulitis, los rollitos en la cintura y hasta por tus caras. ¿Es en serio?, ¿por qué no debes preocuparte por tus gestos cuando tienes sexo?

Si bien, el orgasmo y el cerebro tienen un vínculo inevitable. Así que, cuando el cuerpo experimenta un estímulo sexual, tiende a activar el sistema nervioso y terminamos reaccionando de forma incontrolable. Es decir, las vibraciones en el vientre, el temblor en las piernas, la manera en que se corta la respiración y, claro, los gestos en el rostro.

¿Hay alguna forma correcta de reaccionar? Es decir, cuando la mujer está a punto de alcanzar el clímax, debe mantenerse con el rostro quieto, cerrar los ojos, ¿la boca abierta o cerrada?, ¿qué hay del cabello?, ¿se debe controlar?

Según un estudio, la mujer está tan preocupada por cumplir absurdos estereotipos que los medios de comunicación se han encargado de propagar, que en realidad se pierde del momento. Es como si hubiese restricciones a la hora de expresarse sexualmente.

Si centras tu atención en tu imagen corporal te pierdes de la excitación y las probabilidades de alcanzar el orgasmo son casi nulas.

«Las mujeres generalmente expresan más inquietudes acerca de esto que los hombres», dice Holly Richmond, PhD, psicóloga somática y terapeuta sexual . «Y no siempre es la cara del orgasmo lo que preocupa a las mujeres, es su aspecto cuando tienen relaciones sexuales y una preocupación por su físico en general».

Cabe destacar, que en general las mujeres se centran en sus pensamientos y los hombres en el cuerpo.

«Creo que muchas mujeres tienen esta ansiedad por lo que va a pasar y que podrían reírse o rechazarse por la forma en que se ven durante el sexo, y eso casi nunca sucede». Detalla Holly Richmond

Cuando esto ocurre hay una evidente desconexión, el hombre disfruta cuando ve a su pareja disfrutar: los gemidos y gestos son parte de la excitación. Pero, la mayoría de las veces no tienen nada que ver con lo que dictan las películas para adultos.

«Si te preocupa que te veas perfecta mientras tienes esta experiencia, es como tener un regalo debajo del árbol de Navidad que no estás desenvolviendo», explica Lombardo. «Está ahí para que lo disfrutes, pero no lo estás disfrutando».