Quizá has escuchado la historia de algunos conocidos sobre infidelidades en su relación o has pasado por ese trago amargo. Si bien muchas parejas optan por separarse otras continúan a pesar de esos tropiezos y hoy los expertos revelan la razón por la que otros deciden continuar con un estudio que revela la razón por la que un matrimonio continúa a pesar de infidelidades.

Es normal que las diferencias provoquen distancia entre los miembros de una pajera, pero ¿infidelidad?, ¿adulterio? Sí, la gran mayoría de las infidelidades tienen una razón de ser y al conocerla, podrás aprender cómo hacer la diferencia en tu relación para no cometer ese tipo de falta.

La psicóloga Christine B.L. Adams reveló que en su gran mayoría, las personas no cometen adulterio porque desean vivir los efectos destructivos que esto provoca en ellos y en su pareja. En realidad, es una conducta originada por un desbalance en el apoyo emocional que cada miembro de la pareja da y recibe. La conclusión la realizó al trabajar con el psicólogo Homer B. Martin.

Señalaron que en las parejas que se ven afectadas por actos de infidelidad, una de las partes recibía poco o nulo apoyo emocional, mientras que la otra recibía la mayor cantidad de apoyo pero aún así quería más, como si fuera insaciable. En ambos casos, buscaban fuera del hogar lo que no estaban recibiendo y esto iba mucho más allá del sexo.

De esta manera, las personas externas a la relación, podrían sentir atracción hacia ellos, lo que creaba el marco perfecto para una infidelidad. Finalmente, varias personas cometían adulterio no por satisfacción sexual sino por el apoyo emocional que el tercer involucrado les brindaba.

Ambos psicólogos aclararon que raramente una persona no se daba cuenta cuando su pareja le era infiel, pero sí podía ser capaz de ignorar la falta, pues esto modificaba el apoyo emocional en los miembros de la relación y con ello, se marcaban dos tipos de roles en la pareja marcado por el apoyo emocional que reciben y dan :

el impotente y el omnipotente.

La parte impotente es aquella que muestra un rol irresponsable en la relación, demandando que su pareja siempre sea quien dé más. Es egoísta y espera todo tipo de gratificación en el momento que lo pide, por lo que termina por agotar a la otra parte.

Por ello, al recibir todo ese “extra” de la parte de un tercero, demanda menos en casa, no sienten culpa, creen que sus acciones están siendo justificadas, creen que la culpa de todo lo tiene su pareja por fallar a la hora de satisfacerles.

La parte omnipotente es extremadamente fuerte, siempre ayuda, cumple lo que su pareja desea aunque sabe que no le satisface. Cuando el omnipotente se da cuenta de que da mucho y recibe poco se cansa y busca lo que le hace falta en un tercero.

Los omnipotentes sí sienten culpa por fallar a los votos que hicieron cuando formalizaron su relación, lo que empeora cuando la parte impotente les culpa de todo lo que está “mal” en la pareja.

Homer B. Martine y Christine B.L. Adams aseguran que aunque los impotentes reclaman la falta a los omnipotentes, en realidad se alegran que se lleven sus necesidades a otro lugar, pues no les agrada apoyar a su pareja, sienten alivio por saber que ya no tendrán que ocuparse de él o ella.

El impotente evita sus responsabilidades maritales mientras que el omnipotente puede alegrarse de que el impotente supla sus necesidades en otro lugar, es como decir “yo no puedo, pero alguien más y solo quiero verle feliz, adelante”. El traer un tercero a este tipo de relaciones puede crear una idea falsa de balance.

Es falso porque a pesar de todo la pareja no soluciona sus problemas de raíz, así la pareja continúa en aparente calma, se ahorran todo lo difícil de una separación y llevan una vida sencilla. En realidad, lo único que logran es vivir con dolor por más tiempo.