Es muy cierto que los cinco sentidos le mandan mensajes claros al cerebro que despierta a su vez sensaciones que nos traen recuerdos o te hacen sentir cómodo y agradable o de plano demasiado desagradable.

 Por Oris Palacios – @cuarentidiva 

Pero el sentido del olfato es uno de los más agudos, al sentir una fragancia o un mal olor, casi sin pensarlo expresamos con la cara inmediatamente.

No hay cosa más rica que acercarse a alguien que está aseado, que huele a limpio y encima perfumado con una fragancia que le sienta de maravilla.

Sin temor a equivocarme estoy segura que todos aquí hemos estado, alguna vez, en presencia de alguien que es hasta feo(a), pero solo porque huele divino ya lo describimos bonito(a) (jajajaja). Es una sensación placentera. Es más, a mí me pasa que cuando me mencionan el nombre de la persona lo primero que pienso es: “ay! Que rico, que bien huele”,(eso incluye cabello, boca y cuerpo), el paquete completo, la persona se preocupa por su imagen que va dejando buena huella.

Lee también: El verdadero secreto para aplicar tu perfume y que te dure todo el día

Si ustedes supieran que soy de esas mujeres raras que no tengo colección de perfumes en mi tocador, lo que si uso diariamente son mis jabones, desodorante, cremas y splash (como una religión), pero cuando toca echarme perfume usualmente tengo uno. O de repente alguien me ha regalado muestras y decido probar olores diferentes; yo aquí confesándome, ¡oh por Dios! ¡que vergüenza! Debería ser un poco más diva con respecto al uso de perfumes; pero lo rescatable aquí es que me preocupo por oler bien a limpio y mi boca fresca. Detesto sudar y evito todo lugar o actividad que me haga sudar, a menos que esté haciendo ejercicio.

Así mismo es «requete» desagradable esas personas que no se bañan bien, o tienen ese mal hábito que reza: “me bañé anoche para no bañarme tan tempranito”, por favor, no hay hábito más cochino que ese, la gente no sabe que cuando dormimos igual sudamos aunque no nos demos cuenta. Y que ese «olorcito» a cama es peculiar, en cuanto sudas un poquito sale a relucir.  En un país tan caliente como Panamá, debemos bañarnos al menos dos veces al día.

Por otro lado ni hablar de las personas que no se preocupan por su aseo bucal y se cepillan cuando se acuerdan, o no se hacen limpiezas a tiempo o tienen problemas estomacales, ya antes he hablado de esto y me parece terrible porque al conversar con alguien que tiene mal aliento, se te hace desagradable la conversación, no te puedes concentrar y quieres como cortarlo rápido, que no te hable más porque no aguantas. Créanme que le ocurre inclusive a mujeres guapas y bien vestidas, hasta perfumadas pero se te acercan a hablarte y sientes que te derrites.

Hay casos también de gente que sufre de sudoración excesiva, que debe cambiarse de ropa varias veces en el día y si pueden hasta se bañan. Admiro mucho a una conocida que tengo que sufre de eso y si puede se baña, se pone cremas perfumadas, talco y cuanta cosa para nunca sentirse que huele a zorrillo. Ella es divina porque lo enfrenta con dignidad.

Retomando los olorosos, así mismo conozco otra persona a quien solamente le he sentido fragancias deliciosas y cuando la gente se le acerca exclama lo bien que huele. Inclusive, esa persona me comenta que tiene colección de perfumes y que se los pone de acuerdo al humor con el que se despierta.

Hay otras que usan una sola fragancia toda su vida y ese olor se convierte en su marca personal, cuando lo sientes dices “me huele a fulano(a)”.

Y hablando de humores, es muy cierto también que cada ser humano tiene su olorcito particular, que al mezclarse con la fragancia resulta en su olor personal de cierto perfume. Lo he experimentado porque mis hijos en ocasiones han compartido perfume con su papá y a cada uno se le siente totalmente diferente, y eso que comparten el mismo ADN. Así que a la hora de buscar un perfume no te dejes llevar por la referencia de nadie porque a ti se te puede sentir muy diferente; y en la medida que corre el día que se te pega más a la piel salen otros extractos.

A mí también me ha pasado varias veces que muy entusiasmada voy y me compro un perfume que siento que huele delicioso, me lo pongo varias veces y luego siento que me asfixia, me empalaga, siento que el perfume me traga y me vuelve loca el olor, quiero correr a quitármelo.

Y qué me dicen de esa gente que no se lo saben echar y se bañan con el perfume, pensando que están botando la pelota fuera del estadio. ¡Nombe no! Esos que se montan en los elevadores a las 7:00 am con una estela que da nauseas, muy rico y todo, pero «conchale» tengan piedad de las demás personas.

Pienso que todo en su justa medida es agradable y placentero, hoy en día existe perfume hasta para nuestra fiel compañera ubicada en la entre pierna, no hay excusa para oler mal en ningún momento y menos las damas.

Y si viniste por el titular, aquí la explicación de todo esto…

Los hombres se vuelven locos cuando hacen el amor con una mujer que huele delicioso por todos lados. ¿Saben por qué lo sé?, pues porque ellos, sin preguntarles, lo manifiestan cada vez que pueden, creo que nosotras también agradecemos que ellos tengan intimidad sin oler a vikingo, porque es cierto que su naturaleza es ser prácticos, pero eso puede perfectamente entrar dentro de sus pocos deberes obligados.

En fin, lo irónico de la vida es que las frangancias más costosas, elegantes y deliciosas vienen de Francia, donde es bien sabido que se inventó siglos atrás para palear los malos olores que producía la gente que en ocasiones solo se bañaba dos veces en su vida, bajo la creencia de que al bañarse podrían enfermarse gravemente y morir, siendo todo lo contrario.

Las damas de abolengo mojaban pañuelos con fragancias y lo metían entre sus senos, o en la entre pierna para que la fetidez se sintiera menos; también usaban perritos como mascotas falderas para que los piojos y otros insectos se le traspasaran al perro y así poder librarse de esas plagas.

Todavía hoy en día es bien sabido que en ese hermoso y primer mundista país, hay gente que elige no bañarse todos lo días y no ponerse desodorante, pues es cuestión de cultura, ¿qué les puedo decir?

Acá los mal olientes son los menos. !Gracias a Dios!. El mercado de los perfumes y fragancias de todo tipo se mueve bastante y cada quien, hasta el más humilde, hace lo posible por buscar su distintivo.

Se puede decir que las latinos tenemos sangre caliente con olores intensos jajajajaja.

Y tú, cuéntame, ¿cuál es tu distintivo?

Sigue a Oris en sus redes sociales aquí y enamórate de su contenido único.