Definitivamente que hasta que no vas por primera vez a un spa no te das cuenta de una de esas maravillas de la vida que te estabas perdiendo. Y, en la mayoría de los casos, quedamos tan fascinados que quisiéramos ir todos los días.

Por Oris Palacios – @cuarentidiva 

Es muy cierto lo que dicen expertos en anatomía y manejo de energía corporal que el sistema nervioso es uno de los más importantes. Él mismo recorre el cuerpo entero y tiene sus terminaciones en la punta de los dedos de manos y pies. Ese mismo sistema es el que domina nuestras emociones y hasta «dolamas» porque la felicidad, tristeza, desesperación, molestia, stress, ansiedad, etc; pueden crear síntomas que parecieran dolencias fisiológicas. Si, por eso, de repente un médico te dice “pues no, se trata de tus emociones y debes relajarte, bajar la velocidad o intensidad de lo que haces porque te estas haciendo daño”.

De repente descubrimos las manos mágicas de alguien que te relaja a tal punto que no deseas salir de allí en 100 días, jejejejeje

De acordarme ya me dan ganas de sacar una cita. Eso sin sumar las exfoliaciones, el sauna, el baño turco, faciales, aromaterapia y algunas otras maravillas que no recuerdo en este momento.

Ese fantástico mundo de los spas que les estoy describiendo lamentablemente no está al alcance de todo el mundo. Al menos yo puedo decir abiertamente que debo ajustar mi presupuesto con tiempo para poder ir a uno.

Desde que fui a mi primer spa, quedé creyendo así que cada vez que puedo y sé que mi cuerpo lo necesita lo planifico o le pido a #flamantisimo (mi esposo) que si desea hacerme un regalo se manifieste en forma de certificado.

De esa manera, yendo a varios, fue que me di cuenta la diferencia de calidad que existen entre unos y otros. Es tan competitivo ese mercado que el que se destaque aunque sea un poco en atención y productos supera a los demás.

Puedo decirles que la oferta que existe en Panamá, afortunadamente es bastante nutrida; de hecho tienen sus referencias en internet, pero les comento que nunca faltan las empresas poco serias que al parecer pagan para que se les ponga buenas referencias.

Por supuesto, como todos los negocios del mundo existen los de alta gama, los estándar y de verdad nunca me había tocado ir a uno que dejara que desear, hasta que recibí de regalo un certificado de uno que jamás pensé. (Pena ajena)

¡No todo es lo que parece!

Descubrí la diferencia abismal entre lo que yo conocía hasta el momento hasta que conocí un spa de un hotel relativamente nuevo en la ciudad, cuyos propietarios me parece que son asiáticos. Hago esta observación porque es justo tomar en cuenta que estamos del otro lado del mundo y nuestras normas, estándares, costumbres, hábitos y un sin número de cosas más, son totalmente diferentes.

De hecho, mucho se aplaude, la calidad de atención suprema que existe en algunos países de Asia, sin embargo, a veces no son esos excelsos empresarios los que en ocasiones vienen a nuestros países a montar negocios.

Empecé, como siempre, haciendo mi llamada para sacar la cita y ninguno de los días ni horas que yo podía ir ellos tenían disponible, luego descubrí que era porque tenían una sola masajista para atender toda la agenda (ese fue mi primer infartito). Hago la observación que en ese spa no acostumbran a llamar a sus clientes agendados, ni les mandan mensaje ni nada para hacer recordatorios de la cita un día antes (como hacen en todos los otros a los que he asistido). Llegué muy entusiasmada a mi cita y no había ni un ser humano en el counter del spa ni dentro, ni nada, eso era un desierto, de repente llega un señor de seguridad del hotel preguntándome: ¿qué buscaba?, expliqué que tenía una cita y se va a buscar a alguien más, regresa con quien dijo ser gerente de mercadeo o algo así y ese señor me indica que la encargada del spa estaba enferma y no había podido asistir ese día y que la única masajista se había ido porque no sabía nada de la agenda (infartito número dos), él abrió la agenda y de acuerdo a su criterio me dio una hora y día que decidimos en el momento.

Al día siguiente recibí llamada de la encargada del spa (una señora que por su acento parece brasileña), y me dice que el día y hora que yo había escogido, era imposible atenderme, no recuerdo el motivo y me re-agendó; yo ya estaba que guindaba los guantes y casi dejo perder el obsequio porque me estaba fastidiando.

Volví a sacar nueva cita y por alguna razón que no entiendo (porque no es mi naturaleza), yo agendé a las 9:30 am y al parecer ella agendó a las 9:00 am, cosa que jamás pudimos cotejar porque ellos NO llaman para confirmar, de modo que me presente el día pactado a las 9:30 am…

Cuando llegué, para mi sorpresa visual, me encuentro a la encargada en una facha que ni yo para barrer y trapear en casa… La mujer de cara lavada, con el cabello recogido en una horquilla super desarreglada, me dice con una cara de galleta: “su cita era hace media hora y ya la perdió”… Le dije: “como puede ser eso posible, mire mi agenda la tengo anotada a las 9:30 am, además ustedes no llaman para confirmar”, la mujer me contesta: “no, no llamamos y nosotros la tenemos anotada a las 9:00 am y la masajista se cansó de esperarla y se fue, tenemos que re-agendar”.

Yo le dije: “pero ¿cómo? si las masajistas son el personal principal en un spa y deben estar contratadas para todo el día, por si algún huesped decide solicitar sus servicios, ¿esto qué es?”, la mujer termina diciéndome que ellos le pagaban a la masajista por cliente y ella solo acudía cuando había citas. En ese momento impactada y sin ánimos de re-agendar mas nada quise irme y olvidarlo; pero no sé porqué di una tercera oportunidad. (Luego me enteré que eso de que la masajista me había esperado y se había ido era mentira, ella estaba allí y la mujer no quiso que me atendiera).

¿Y mi tiempo perdido?, pues ese ni lo tomemos en cuenta porque ya que nadie me lo respeta mejor ni hablar de él.

Finalmente llegó el día de mi cita y el obsequio decía que podía llevar a alguien conmigo para que mientras yo recibía mi masaje “relajante” esa persona podía utilizar las áreas húmedas y al final los dos recibiríamos un coctel de cortesía. El afortunado fue #flamantisimo.

Nos encontramos nuevamente con la despelucada, desarreglada que nos presenta a la masajista que a su vez nos dirije a los baños (que es donde se encuentran 6 lockers), nos dan llave, debo decir que al menos el baño de damas estaba con mal olor porque alguien había hecho la dos y no había nada para neutralizar los olores. (Tercer infartito)

Entro a la cabina donde me iban a dar mi masaje y lo que me encuentro son alfombras, parte de sobre camilla y toallas color café, ¿en serio?, en un spa TODO debe ser blanco ¡por Dios santo! Y así una serie de cosas que NO deberían estar en un spa…

Lo más impactante de todo es que cuando busqué en google, previo a mi cita, a ver como estaba identificado el fulano spa, en ese momento figuraba como uno de los mejores de Panamá. ¡Mucho ojo! Mejor pedir referencias a otras personas…

¿Cómo te atienden en un SPA VIP?

En un spa VIP, usted llega y le atienden como una reina apenas pisa la puerta, no se respira estrés, ni correderas. Todo está listo para atenderle, ellos previamente le han llamado para confirmar y cuando dice su nombre al llegar, es como la llave que abre la puerta de la amabilidad y buen trato.

Hay música relajante de fondo, el área de lockers está junto al baño, compartida pero no dentro, todo huele de maravilla.

Dentro del locker que te asignan está una bata limpia exclusiva para ti, una gorrita desechable o una bandana, un par de chanclas desechables, una toalla, algunos te ofrecen hasta una coleta, en el área de baño hay jabones líquidos para bañarte, shampoo, enjuague, en el área de tocador hay de todo: blower, crema de cuerpo, talco, jabones, isopos, kleenex, hasta diarios, toallas sanitarias y tampones si necesitas.

Completamente toda la ropa, tanto la que te dan, la de los baños y la de las camillas es blanca y las chicas visten de blanco. Si hay flores, tienden a ser naturales y todo inmaculadamente limpio, te ofrecen té de cortesía y áreas húmedas para que te quedes el tiempo que desees. Todo «requete» exclusivo.

En fin termino mi artículo diciendo que una vez que conoces el filete mi amor, no hay manera que te guste el jarrete ni con hambre jijijijiji. Eso es un panameñismo que indica que cuando se conoce lo bueno, no aceptes lo mediocre ni por casualidad… Ese lugar fue eliminado de mi lista de spas visitados porque siento vergüenza solo de acordarme y no creo que vayan a mejorar.

Cuando te vayas a dar un gusto caro que valga la pena darling. ¡Un besote a todas y disfruten la vida!

@cuarentidiva para Revista Así Soy Mujer