La decisión de dar teta o biberón es una de las que más inquietan a las mamás. Una opción personal se ha convertido en objeto de un debate social donde se cruzan razones científicas con modelos de crianza y conciliación. Mientras unos acusan a las que no amamantan por privar a sus bebés de una fuente de salud y apego, otros murmuran cuando un niño con dientes baja el sostén a su madre.

Por Estefani Castillo – @mabezuluaga

Cuando inicié mi embarazo, la verdad era una completa ignorante en el tema de lactancia. Pensaba que era indispensable tener en la lista de las compras para el nuevo bebé, una o dos latas de fórmula. Sin embargo, tenía un punto clave a mi favor y es que mi mamá dio teta y ella me aconsejaba bien con el tema de amamantar. Al pasar mi embarazo, con el nacimiento de mi primera bebé, llegaron los comentarios negativos y tips sin fundamento de muchas personas cercanas.

Afecta muchísimo lo que piensen o digan personas cercanas, ya que cuando un bebé nace, también nace una madre. Al igual que el nuevo bebé, nosotras también estamos descubriendo muchas cosas y sea cual sea la decisión hiere ser cuestionada y hasta regañada.

Como experiencia personal les puedo comentar que luego del nacimiento de mi primera bebé, estuve unos días con mi suegra en casa y lo primero que me dijo fue que le diera fórmula ya que la bebé lloraba en la noche, aparte yo era muy delgada y «no la estaba alimentando bien».

Los comentarios no paraban y al pasar los días me decía más, otra de sus frases era decirme que al entrar a trabajar la bebé tenia que acostumbrarse a tomar otro tipo de leche. Hoy en día los canales de información son muchos y podemos buscar apoyo si queremos seguir dando pecho cuando entramos a trabajar.

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Por supuesto para ese entonces ya estaba muy informada sobre la decisión que ya estaba tomada con mi pareja de dar teta. Para ese entonces estaba en un grupo de lactancia materna y el pediatra que escogimos para la bebé, el Doctor. Albert Heart nos ayudó con las dudas que teníamos y fue bastante fácil evadir todos esos comentarios que luego llegaron de: mi papá, de mi hermano, de una que otra tía y hasta de amigas que no tenían bebes.

Es muy importante orientarse acerca de la decisión del biberón o la teta. Más que orientarse me atrevería a decir que lo mejor es hacerlo con profesionales: pediatra, consejera de lactancia, doula.

Tratar de evadir los comentarios puede ser difícil, lo mejor es hacerle saber de una manera concreta tu decisión y tratar de estar alejada de personas que pueden interferir con tu paz, en especial cuando recién acabas de dar a luz.

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