La llegada de un nuevo miembro de la familia es un acontecimiento que trae una gran alegría y enormes cambios. La vida de la familia, sufre transformaciones importantes, debido al ritmo de vida impuesto por el recién llegado y es normal que sea él o los hijos que resientan esta novedad.

Por Anna Andreatta – @annaandreatta 

El recién nacido concentra toda la atención y la vida familiar empieza a regularse en función de sus necesidades.

Para el hermano mayor, la llegada de un nuevo personaje que requiere la atención de los padres provocará muchas veces sentimientos encontrados; su aceptación va a depender de cómo se maneje el embarazo, la forma de integrarlo y de la presentación al recién llegado.

¿Los celos son normales?

Los celos en los hermanitos mayores son conductas normales y esperadas. Se manifiestan de diferentes maneras desde simples caprichos hasta regresiones importantes. Solo hay que ponerse en el lugar del niño que hasta ese momento ha recibido todo el afecto y atención de sus padres, y de repente llega “alguien” que me lo quita.

El niño siente, que el nuevo hermanito lo aparta del cariño de sus padres, que se ha convertido en un rival o enemigo. Sería ideal, no hacer distinciones en tiempo y calidad que se le dedicaba antes, aunque la forma de dar cuidados y protección sea diferente. Se escucha a padres que dicen “es que tu hermano me necesita más”, deberíamos evitar esto, ya que el niño observa que, SI él es más dependiente, mamá está más tiempo con él. Por ende, la solución es muy sencilla: hacer una regresión, como el control de esfínteres, hablar chiquito, pedir que lo carguen para que mamá lo cuide igual que al pequeño. Cuanto más pequeño sea el niño, más se percatará de la llegada del nuevo hermanito, y será más difícil superarlo, pues tiene menos herramientas para manejar la situación y superarla, hasta los 6 o 7 años somos muy egocéntricos.

Y, por otro lado, cuanto más pequeño, mayor es la dependencia con respecto a sus padres. Este momento es conocido como: «Complejo de Caín» generalmente desaparece muy rápido, ya que el niño quiere volver a ser grande nuevamente para disfrutar de las ventajas de ser mayor.

¿Son normales las regresiones?

Si, si son y pueden aparecer de diferentes maneras: agresividad a familiares y amigos, debido a la rabia contenida, ignorar al hermano, rebeldía ante límites, retomar conductas ya adquiridas y utilizarlas para ser el centro de atención.

Es habitual que aparezcan conductas regresivas en las primeras semanas a fin de llamar la atención o preocupar a los padres tales como: volverse a hacer pis, no querer comer sólido, hablar infantil, pelearse en el colegio o portándose mal en clase, puede negarse a participar en cosas relacionadas con su nuevo hermano, no ir al parque, entre otras. Las conductas más habituales suelen reducirse a llamadas de atención, (conscientes e inconscientes) como:

• Desobediencia, oposición o negativismo hacia la autoridad.
• Conductas regresivas.
• Tristeza.
• Conductas de rechazo hacia el nuevo hermanito.
• En ocasiones agresividad

Puede pasar un niño tranquilo para convertirse en desobediente, negativo y siempre demostrando oposición frente a las órdenes. Se resiste a participar de las reuniones familiares, interrumpe las conversaciones de sus padres. Suelen mostrarse más sensibles y llorones. Puede ocurrir que empiezan a rechazar cepillarse los dientes, a comer, a salir de casa, a recoger sus juguetes, etc. Todo cabe en la manifestación de la emoción o sentimiento llamado CELOS. Son los padres los vigilantes de estas conductas y mantenerlo bajo control.

Se deben evitar, pero son casi inevitables …las comparaciones

Cada niño, cada hijo, cada hermano es diferente, y que por lo que requiere un trato y respuestas personalizada. Todos aprendemos estas diferencias y así comprendemos que ser diferente no implica ser mejor o peor que…
Intenta no hacer comparaciones entre él y el hermano cada uno es auténtico. Generalmente las comparaciones son interpretadas como que antes todo lo hacía bien y ahora es su hermanito el que le hace la competencia. Estos comentarios ayudan a que la competitividad entre hermanos aparezca y se alargue en el tiempo.

Algunas recomendaciones básicas para manejar este momento:
¿Qué hacer durante el embarazo?

• Elige el momento adecuado para informarle: La explicación va a depender de su edad y grado de madurez
• Explícale las consecuencias directas, tanto las positivas, como “negativas”.
• Responde sus preguntas de curiosidad del embarazo
• Relaciona el momento del nacimiento con eventos futuros significativos, recuerda que el manejo del tiempo en los pequeños es diferente al nuestro
• Explícale el mundo de los recién nacidos.
• Hacer los cambios necesarios en la casa antes de que nazca, de manera que el niño pueda colaborar y participar en ellos, hazlo con bastante anticipación
• Recordarle y compartir anécdotas de su nacimiento y primeros meses
• Explícale con anticipación quién lo cuidará el día del parto.
• Evitar que toda la vida gire en torno a la llegada del nuevo integrante.
¿Qué hacer cuando llega el nuevo bebe?
• Dedícate exclusivamente a él en su primera visita
• Trata de no modificar su rutina diaria en demasía
• Pídele que te ayude y colabore en la rutina del bebé.
• Mantener sus espacios y respetar sus lugares y pertenencias.
• No fuerces situaciones que él no desee.
• Dedícale todo el tiempo posible cuando no tengas que cuidar a tu bebé.
• No permitir el comportamiento caprichoso: los padres deben seguir tratando al niño del mismo modo que lo hacían cuando se portaba mal, en este momento también hay que hacerlo. Mantener unos límites claros.
• El papá puede ser el aliado por excelencia del hijo mayor.
• Es bueno dejar que el niño toque al bebé y lo acaricie desde sus primeros días.
¿Que podría hacer con las conductas NUEVAS?
• Observar para saber discriminar las conductas negativas recurrentes que vamos a ignorar, pues son con las que el niño pretende llamar la atención.
• Cuando se penalicen conductas inapropiadas el niño debe conocer con detalle por qué se le penaliza o se le coloca una consecuencia. Se penaliza una mala conducta, no al niño.