Como siempre les comento a mis seguidores, soy una mujer a ratos extraña. O quizás, enfoco mis intereses en cosas que realmente me importan que no siempre es la parte vanidosa de la vida; a pesar de que todo lo fashion, reluciente, brillante, coqueto, femenino y diferente me encanta. ¡Porque no es ningún secreto que amo ser mujer y amo ser coqueta!

Por Oris Palacios – @cuarentidiva 

Pero fíjense ustedes que yo no recuerdo cuando fue ese épico momento en que me salió la primera arruga o pata de gallina… Creo que estuve distraída criando hijos (jajajaja)

Hay otros momentos puntuales como: cuando me empezaron a salir las primeras canas, fue es-pan-to-so porque a pesar de que años antes había empezado a teñirme cuando salía el crecimiento me molestaba a la vista ver eso blanco ahí.

Pero bueno, retomando mi tema de las arrugas, tengo la enorme bendición de heredar de mi madre una piel más bien seca en todas las áreas de la cara, implica tener que ponerme mucha crema humectante, y desde muy jovencita me ponía para dormir una crema muy económica que usaban las abuelas, pero a mi me servía estupendamente. De hecho la usé por muchos años.

Otra enorme ventaja es que jamás en mi vida me he acostado a dormir con maquillaje, eso para mi es un sacrilegio. Tampoco fumo, ni bebo exceso de licor, soy de dormir temprano, siempre he sido muy hogareña a pesar que el jolgorio y el «arrepinche» me encanta, amo bailar. Confieso que soy pésima bebedora de agua, eso sí ha jugado en mi contra toda la vida.

De repente un día en un pestañeo que ni noté, algo así como cuando se nos crecen los hijos y no nos damos cuenta. «Estoy frente al espejo estirándome el párpado para poder poner la línea del delineador para que no pareciese un electrocardiograma jajajajaja » y recordé cuando tenía 20 esa piel era tan suave y estirada que con el ojo a medio abrir y una sola mano hacía una sola pincelada desde el lacrimal hasta el extremo con derecho a rabito para que los ojos se vieran “gatunos”, porque tenía también estupendo pulso jejejeje.


El párpado aún se ve bien pero sí ha cedido, lo noto yo al maquillarme…

Hace algunos años inventé con un grupo de amigas hacer una especie de botox party, ha sido la primera y única vez que lo hice y créanme que me quedó la sensación de que a partir de ese momento fue realmente que me salieron líneas de expresión perceptibles, antes no se veían tan marcadas. Luego fue tarde para arrepentimientos.

Ahora existe un movimiento fuerte a nivel mundial, donde están involucradas inclusive artistas de gran fama, donde rechazan tanto la extrema delgadez como el uso de inyecciones de cualquier tipo de carácter estético.

La verdad es que sí da mucho miedito, porque a las pruebas nos remitimos, cientos de cosas que hace muchos años era totalmente normal hacerse con la finalidad de embellecerse. A la larga se descubrió que resultaron ser perjudiciales para la salud y han sido cunas inclusive de enfermedades terminales.

Entonces como ahora la moda es todo lo saludable, libre de preservantes, gluten free, bajo en sodio, bajo en carbohidratos y un laaaaargo etcétera, también meten en ese paquete a todo lo que hemos inventado ponernos. Y me parece bien ese despertar. Con las cremas podemos aplacar un poco el paso de los años.

Creo, sin temor a equivocarme, que las cirugías estéticas seguirán siendo las eternas favoritas y ganadoras de todo mundo, porque a pesar que algunas son invasivas, peligrosas y dolorosas. Una vez pasado ese momento los resultados son estupendos en las manos, por supuesto, de los mejores especialistas. No tengo nada en contra de ellas, de hecho si pudiese hacerme una, lo haría, sin exageraciones, pero lo haría. Todo con tal de sentir esa renovación que a veces necesitamos.

Sin embargo, si esos retoques nunca los pudiese hacer, tengo muy claro que también existe la opción de envejecer con dignidad y mostrar la parte bonita de cada etapa. Demostrar que finalmente lo que todos vemos es solo el empaque, lo que realmente importa es la esencia, lo que  sabemos, lo que demostramos, lo que proyectamos a través de las palabras y los sentimientos.

La mayor prueba está en el momento de nuestra muerte; está allí el cuerpo, pero sin la chispa de la vida que es lo que enamora y nos hace ser únicos e irremplazables.

Termino diciéndoles lo que todos desean saber: pues sí tengo patas de gallina y líneas de expresión bien reales y verdaderas, además tengo ojeras bastante marcadas y pecas que no se si se quedaron luego del último embarazo o es que la edad me las está regalando.

Mi crisis de los 40 no fue a los 40 sino a los 30, y me costó superarlo… Pero luego de eso entendí que mi belleza y mi sex appeal está en mi intelecto y en mis sentimientos y si no preguntemos a mis fans varones. Algunos de ellos locos de remate que me han ofrecido hasta matrimonio, otros son chicos que podrían ser mis hijos, creo que eso de sentirse bonita o fea, joven o vieja es cosa de las mujeres porque los hombres a pesar de ser tan básicos y prácticos ven más allá y de esa visión de ellos surge la célebre frase: “la suerte de las feas las bonitas la desean”.

Y debo hacer una observación muy válida en este punto, cada vez hay más mujeres desde los veintitantos años con enormes ojeras, bolsas debajo de los ojos y arrugas en esa área.

Pienso que quizás es la vida que llevan, antes eso no se veía mucho. Y ellas por estar enfocadas en lo físico se olvidan por completo de lo otro, es por esa razón que hay tanta gente diciendo: “¿cómo es posible que el novio o marido la ha dejado, esa mujer es hermosa?, la respuesta es: “porque por dentro quizás no es tan hermosa queridos.»

Las mujeres con líneas de expresión ya no somos maduras, ahora somos interesantes y experimentadas.

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