Cuando nos convertimos en padres, no tenemos una idea clara de lo que son las rabietas hasta que pasamos por una. Cuando tu hijo cumple los dos años de edad, aproximadamente, serán una de las cosas mas estresantes con las que tendrás que lidiar en especial cuando suceden en público.

Por Estefany Castillo – @mabezuluaga

Según algunos libros que he leído y los consejos del pediatra de las niñas, la mayoría no hacen una pataleta para manipular o solo porque quieren portarse mal, de hecho las rabietas solo reflejan la frustración del niño, debido a que no tiene el vocabulario para explicar lo que realmente les molesta. Lo importante para pasar esta etapa es identificar lo que realmente incomoda al niño, eso te ayudara a manejar la situación con rapidez en los momentos más incómodos.

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Algunos tips que me han funcionado mucho son:

  1. Hablar con claridad:

  • Mantén la calma: Lo peor que podemos hacer es tener una rabieta durante la rabieta de los niños.
  • Resultado de la frustración: Me ha funcionado detectar qué le pasa, (ensucio el pañal, tiene hambre, tiene sueño, molestia digestiva.)
  • Explica: Es bueno pensar en cambiar el “no” por una explicación corta y detallada de lo que te disgusta. Los niños son niños no dejan de merecer respeto por tener corta edad, por ejemplo: si estas en el mercado y tu hijo hace una rabieta porque quiere un jugo azucarado, recuérdale que a el le gusta la manzana y que no hay necesidad de comprar ese tipo de jugos.

 2. Previene alguna lesión:

  • Por lo general los niños suelen ser bastante expresivos, si esto ocurre, retira los objetos peligrosos del camino del niño o aléjalo del peligro.
  • Ofrecer conforme a estrategias. Por ejemplo, si tu hijo quiere bizcocho, pero es demasiado tarde, dile: «Daniel, realmente te estas enojando, cálmate o tendrás que irte a tu habitación.» Si él hace la elección correcta, (felicítalo) por otra parte, ten consecuencias si la decisión fue enojarse. Por ejemplo, llévalo a su habitación e insiste firmemente que se quedará ahí hasta que se calme. Esto es más fácil con un niño de dos años de edad que con un niño de ocho, así que mientras más temprano comiences el proceso de aprendizaje, mejor.

3. Tiempo fuera.

  • Usa el tiempo fuera durante una crisis. Evita razonar con cualquier niño que se encuentre en medio de una rabieta. En su lugar, dale tiempo para que se calme y di frases para que exprese las emociones que está experimentando. Di frases como “Debes estar realmente cansado después de un día tan largo” o “Debes estar frustrado»
  • Llévalo a un lugar seguro. El dormitorio de tu hijo u otro lugar seguro en la casa en donde te sientas cómodo dejándolo solo durante un rato es mejor. El lugar debe estar libre de distracciones, es decir, sin un ordenador, un televisor o una consola de videojuegos cerca. Escoge un lugar tranquilo y pacífico que tu hijo pueda asociar con una sensación de calma.

4. Tengan una charla cuando sea el momento.

Cuando tu hijo no esté haciendo su pataleta, tengan una conversación acerca de lo que sucedió. Sin reprender a tu hijo o hablar en un tono acusador, pregúntale por qué estaba enojado. Proporciónale una explicación clara de tu versión de la historia.

  • Es importante no tratar a tu hijo como si fuera el enemigo a pesar de estar molesto con él. Abrázalo y háblale con amor, incluso si le estás explicando que no siempre se puede salir con la suya.

5. Ten en cuenta cuándo recurrir al asesoramiento profesional:

  • Ve si estás entendiéndote con tu hijo.Cada niño responde a un método disciplinario diferente. Intenta algunas cosas diferentes y ve cuál parece funcionar. Si tu hijo sigue haciendo pataletas sin importar lo que hagas, es posible que quieras obtener la ayuda de un médico o un terapeuta, quienes pueden darte más ideas que se adapten a las necesidades específicas de tu hijo.

Según la experiencia que tengo siendo madre de dos niñas, es bueno anticiparse, tener un plan cuando tengas que lidiar con un lugar problemático, como por ejemplo la caja del supermercado, discute la situación con tu hijo antes de llegar.

Ejemplo: “(Daniel), las últimas veces hemos tenido problemas en la caja del supermercado. A partir de ahora, esto es lo que vamos a hacer. Cuando lleguemos a la caja, dejaré que elijas un paquete de galletas si puedes comportarte bien hasta ese entonces. Si gritas porque quieres más, entonces no te daré nada. Ahora, (Daniel), dime qué vamos a hacer”. Una vez que el plan esté claro, no hay necesidad de explicárselo de nuevo a la hora de salida. Si (Daniel) se comporta, entonces recibirá el premio acordado; si no, él ya conoce las reglas.

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