Piensa en lo último que lees: ¿un editorial en el periódico?, ¿un boletín escolar de la maestra de tu hijo?, ¿un informe sobre la calidad del agua en su comunidad?, o ¿una novela?.

Por Johana Hall Olivares – @CDCPanama 

Si pudieras recuperar tus procesos mentales, encontrarías una larga lista de estrategias, emociones y conocimientos particulares del mundo que te ayudaron a llevar hechos o impresiones o cambios de actitud. Es probable que hayas tenido una conversación interna contigo mismo y el autor y, según la complejidad del texto, te detuviste, retrocediste, estableciste conexiones, visualizaste, ajustaste tu ritmo y supervisaste tu comprensión de la idea principal. La lectura en la escuela, y en el trabajo, y la escritura es lo que dependen de muchas otras habilidades y curvas de aprendizaje.

Considerando esto en un niño, ¿Cómo puedes reconocer un problema de lectoescritura? 

Partiendo desde el punto que para el aprendizaje de la lectoescritura, sucede lo mismo que con cualquier otro aprendizaje. Es necesario que el niño alcance una madurez, sin la cual no se puede iniciar dichas tareas.

En el desarrollo de la lectoescritura intervienen una serie de procesos cognitivos (pensamiento) como la percepción, la memoria, la cognición, la metacognición, la capacidad inferencial, y la conciencia, entre otros.

En la lectoescritura, la conciencia del conocimiento psicolingüístico mediante el análisis fonológico, léxico, sintáctico y semántico, le permite al niño operar de manera intencional y reflexionar sobre los principios del lenguaje escrito.

El análisis fonológico (correspondencia grafema- fonema) lleva a pensar los componentes del lenguaje oral y a transferir esto al sistema escritural. El análisis léxico reconoce las palabras y su significado; mientras que el análisis sintáctico precisa la relación entre las palabras, para establecer el significado de las oraciones; y el análisis semántico define significados y los integra al conocimiento del sujeto.

Muchos niños y niñas, a partir de los 3 o 4 años, pueden iniciarse en la curiosidad por las letras, por saber lo que pone en un cartel, en un letrero o en una etiqueta, incluso son capaces de identificar su nombre de tantas veces que se lo han mostrado escrito o lo han visto en las etiquetas de su ropa del colegio o en sus materiales escolares. Paralelamente hacen un esfuerzo por escribir su nombre de la mejor forma que saben.

Es por ello, que a partir de los 3 años puede comenzarse el trabajo en la construcción del aprendizaje de los procesos de lectura y escritura, con tareas de pre-escritura. Pero este aprendizaje no hay que forzarlo, y es posible que haya muchos niños y niñas que no estén preparados para iniciarse en él. Por lo tanto, la edad de inicio es relativa y dependerá del desarrollo de cada pequeño.

¿Cuándo está el niño preparado para leer y escribir?

A partir de los 5 o 6 años, pero esta edad no es delimitante, sino aproximada, ya que es necesaria cierta madurez y no en todos los niños se desarrolla igual. Sí es importante estar pendiente del momento en que al niño se le ve preparado para iniciar el proceso y siempre asegurándonos que su comunicación a través del lenguaje ya es óptima.

“La estimulación a la Lectura ayuda en el proceso de maduración a la lectoescritura”.

La lectura debe presentarse incluso antes del nacimiento del niño, durante el periodo del embarazo, las mamitas deberían escuchar audiocuentos, videocuentos, presentaciones, podcast o libros, que le brindaran la iniciativa hacia el mundo de la literatura infantil, incluso en la cuna se le pueden colocar algunas canciones que motivan el deseo del lenguaje oral.

Una de las partes que debemos cuidar, y principalmente motivar desde edades tempranas, es comprarle un libro. Su primer libro debe ser especial, debe ser un momento que sea inolvidable lo que le genere una experiencia significativa, y que le motiven a comprar nuevos libros, a cuidarlos y entender que estos son una fuente inagotable de conocimientos y saberes.

Los niños que leen pronto presentan, en general, una mayor aptitud para el aprendizaje. Numerosos estudios confirman que los niños que leen en la etapa preescolar tienen más probabilidades de tener éxito en la escuela en todas las áreas, incluidas las matemáticas y las ciencias. Independientemente de que los niños empiecen a leer en la escuela infantil, este aprendizaje necesitará refuerzo en casa.

Existen algunas dificultades que se presentan en el aprendizaje de la Lectoescritura. Las más conocidas son la dislexia y la disgrafía.

La dislexia afecta principalmente la lectura, mientras que la disgrafía afecta principalmente la escritura. Aunque son condiciones diferentes, son fáciles de confundir.

Las características de un niño con dislexia son:

  • Problemas para leer.
  • Dificultad para deletrear palabras.
  • Dificultad para memorizar palabras familiares a simple vista.
  • Evitar la lectura en voz alta.
  • Ortografía y gramática deficiente.
  • No entender lo que se ha leído.
  • Confundir el orden de las letras.
  • Problemas para seguir una secuencia de instrucciones.
  • Dificultad para organizar pensamientos al hablar.

En cambio el niño que presenta una disgrafía puede presentar:

  • Escritura ilegible.
  • Escritura lenta, elaborada.
  • Mezcla letras de imprenta y cursivas.
  • Espaciado desigual entre letras y palabras.
  • Ortografía y gramática deficiente.
  • Dificultad para agarrar un lápiz.
  • Puntuación incorrecta.
  • Oraciones mal construidas y ausencia de párrafos.
  • Dificultad para organizar la información cuando escribe.

Como Padres nuestra misión es alentar a nuestros niños en el mundo de las letras, pero esto solo se puede lograr al hablar y leer con ellos, de esta manera podemos ayudarlo a tener éxito en la escuela como en la vida.

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